CIUDAD DEL VATICANO/AFP
El papa Benedicto XVI solicitó este viernes a los países que apliquen políticas para la «acogida e integración» de los inmigrantes y que favorezcan también la concesión del asilo y el refugio.
Ante los miembros del Consejo Pontificio para la Pastoral del Migrante, el Papa instó para que los gobiernos adopten «disposiciones legislativas» a favor de aquel que se ve obligado a abandonar su propio país.
El pontífice reconoció que «aún no se ha apagado el anhelo de muchos por abatir los muros que dividen y establecer amplios acuerdos, también a través de disposiciones legislativas y prácticas administrativas que favorezcan la integración, el mutuo intercambio y el enriquecimiento recíproco», dijo.
No es la primera vez que el Papa pide medidas a favor de la integración del emigrante, pese a que la mayoría de los países ricos de Europa así como Estados Unidos tienden cada vez más a restringir la entrada de extranjeros.
A mediados de mayo, los países de América Latina reunidos en España denunciaron con «mucha preocupación» el trato dado a los inmigrantes en el mundo desarrollado, al que pidieron «evitar conductas y sanciones» discriminatorias.
Las palabras del Papa fueron pronunciados además un día después de que Italia fuera acusada por la organización humanitaria Amnesty International de poner en peligro la vida de numerosos indocumentados al expulsarlos, sin tener en cuenta sus necesidades ni derechos, entre ellos el de asilo.
«Las diferentes organizaciones internacionales, cooperando entre ellas y con los Estados», pueden tener un papel clave para lograr «conciliar» el «reconocimiento de los derechos de la persona con la soberanía nacional», dijo.
El jefe de la Iglesia católica considera que los derechos y deberes atañen a «todos» los hombres y «no son arbitrarios» sino que «nacen de la naturaleza humana» por lo que son «universales, inviolables e inalienables».
El pontífice recordó que «desde hace mucho tiempo la libre circulación de personas es objeto de convenciones internacionales que tienen como objetivo garantizar la protección de los derechos humanos fundamentales y combatir las discriminaciones, la xenofobia y la intolerancia».