Por Doya Noain
NUEVA YORK/Tomado de El Periodico.com de Catalunya
Hace ya tiempo, mucho tiempo, que es imposible pintar el retrato de Estados Unidos con solo un color o dos. Lo que hasta ahora no había sucedido es que Miss Estados Unidos, uno de los concursos que eligen al rostro –y al cuerpo– que supuestamente representa la perfección según los parámetros de belleza del país, diera un paso como el del domingo para ampliar la paleta.
Con la coronación de Rima Fakih, una joven nacida hace 24 años en Líbano y representante de Michigan, una árabe-estadounidense musulmana ha llegado por primera vez (al menos de la que haya constancia desde que este concurso arrancó como una competición playera en 1952) al olimpo nacional de las misses.

Ya hay quien habla de un acontecimiento «histórico», por más que se pueda hacer difícil entender que la historia se escriba en los salones de un hotel-casino de Las Vegas entre bikinis, vestidos de noche y espectáculo televisivo con el sello de Donald Trump.
LEJOS DE LOS ESTEREOTIPOS
Es en la comunidad árabe-estadounidense donde el triunfo de Fakih ha sido más aplaudido como un paso importante en un país que ha habituado a los miembros de esa comunidad, especialmente desde el 11-S, a miradas cargadas de recelo y discriminación.
«Este es el verdadero rostro de los árabe-estadounidenses, no los estereotipos que se suelen oír», le decía al Detroit Free Press Zouheir Alawieh, un hombre de 51 años residente, como Fakih, en Dearborn (Michigan). «Tenemos cultura, tenemos belleza, tenemos historia y hoy hemos hecho historia. Ella ha creído en sus sueños».
Sí, el sueño americano pasa, a veces, por una pasarela. En ocasiones está punto de tropezar, como le sucedió a Fakih el domingo por obra de la cola demasiado larga de un vestido de noche. Pero también se cumple.
Y una joven con estudios de económicas y gestión de empresas con intención de volver a la universidad para titularse en Derecho una vez soñó con ponerse la corona, representar a EEUU en el concurso de Miss Universo, vivir un año en un apartamento en Nueva York con los gastos pagados, recibir durante esos 12 meses un salario que no se hace público y obtener otras prebendas. Y su sueño se ha hecho realidad.

DIVERSIDAD CULTURAL
Con él llegan ventajas e inconvenientes. Entre las primeras está poder ejercer de altavoz para poner de manifiesto, sin palabras o con ellas, la diversidad dentro del mundo musulmán.
Fakih, por ejemplo, estudió en sus años en Queens (Nueva York) en una escuela católica, ha explicado que en su casa se respetan tanto esa fe como la musulmana, que sus padres siempre le han apoyado en su carrera como modelo y, en la parte de su entrevista que se incluye en el concurso de Miss Estados Unidos (donde a la finalista, Miss Oklahoma, le preguntraron por la ley antiinmigrantes de Arizona), se mostró a favor de que el precio de los anticonceptivos esté incluido en la cobertura médica.
Entre los inconvenientes puede contar con que su corona llegue acompañada de un intenso escrutinio de su vida. Ayer mismo ya circulaban como la pólvora las imágenes de un concurso en el que participó hace tres años organizado por una radio de Detroit en el que un grupo de profesionales del estriptís la consideraron la mejor bailando en una barra. No llegó a desnudarse, pero sí a posar con billetes en el escote.












