Luis Sánchez Sancho

Perseo, Ío y Atenea

Y Además

En la nueva versión de la película Furia de Titanes — la aventura mitológica de Perseo cuando va en busca de Medusa, una de las tres monstruosas Gorgonas, para matarla, cortarle la cabeza y llevársela al rey Polidecto como prueba de su hazaña—, el héroe Perseo es acompañado por una bella hembra llamada Ío.

Pero la verdad es que en el mito de Perseo Ío no tiene nada que ver con esa aventura. Quien acompaña a Perseo y lo ayuda a matar a Medusa es Atenea, hija de Zeus y diosa de la inteligencia. Ío es un personaje de la mitología griega perteneciente a una época anterior a Perseo, quien por cierto es su descendiente lejano.

Ío era una sacerdotisa de Hera, la hermana y esposa de Zeus. Éste se enamora de Ío, la seduce sexualmente y, para protegerla de su celosa e irascible esposa, convierte a su amante en una vaca. Pero Hera se percata y pide a Zeus que le regale aquel hermoso animal. Zeus satisface la petición de Hera y ésta, para evitar que la vaca que en realidad es Ío vuelva a ser requerida sexualmente por su marido, la pone bajo el cuidado de Argos, un ser que tenía cien ojos y representaba la vigilancia absoluta.

Así las cosas, Zeus le pide a Hermes, el dios mensajero de los dioses, que libere a Ío de su cautiverio, para lo cual tiene que matar a Argos. Sin embargo, al darse cuenta de esto Hera envía un tábano para que muerda constantemente a Ío que sigue teniendo la forma de una vaca. Huyendo del tábano Ío pasa por el estrecho del Bósforo (que quiere decir “el paso de la vaca”), recorre el Asia Menor, la India, Arabia y finalmente llega a Egipto, donde recobra su forma humana. Allí Ío es divinizada como una manifestación de Isis, la diosa madre de los egipcios.

Regresando a la historia de Perseo, cuando Atenea conoce que el héroe tiene que ir a matar a Medusa, decide ayudarlo con placer. Atenea no perdona a Medusa que profanara su templo cuando tuvo allí relaciones sexuales con Poseidón, a pesar de que ya la había castigado bastante, al convertirla en un monstruo igual que sus dos hermanas trillizas, las Gorgonas Esteno y Euríale.

Cuenta Robert Graves en Los Mitos Griegos que Atenea condujo a Perseo a Dicterión, en la isla de Samos, donde se exhibían las imágenes de las Gorgonas, para que pudiera distinguir a la mortal Medusa de entre sus hermanas inmortales. Allí mismo, Atenea le advirtió a Perseo que no debía ver de frente a Medusa, que sólo podía mirar su imagen reflejada, para lo cual le dio un escudo indestructible y pulido como un espejo. Y además, por petición de Atenea Hermes le entregó a Perseo una hoz con filo de diamante, el único instrumento con el cual se podía cortar la cabeza de Medusa.

Después Atenea llevó a Perseo hasta la laguna Estigia, donde vivían las Grayas, como se les llamaba a las otras trillizas monstruosas hermanas de las Gorgonas. Ellas eran las únicas que sabían dónde guardaba Hades (el dios del mundo de los muertos) las sandalias aladas que permitían volar a quien se las calzara, así como una bolsa impenetrable y el yelmo negro que hacía invisible a quien se lo pusiera.

Las Grayas tenían un único ojo para las tres, del cual se apoderó Perseo con engaños y sólo se los devolvió cuando le dijeron dónde estaban guardados los objetos mágicos que el héroe buscaba. Y una vez que los consiguió, Perseo partió, volando, en busca de Medusa.

Columna del día Opinión
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