El Papa Benedicto XVI recibió ayer un verdadero baño de multitudes en el santuario de Fátima (Portugal), donde medio millón de personas asistieron a la misa y fue ovacionado por las asociaciones católicas tras condenar el aborto y el matrimonio gay. El Papa, que ofició una misa multitudinaria con ocasión del aniversario de las apariciones de la Virgen en 1917, fue ovacionado e interrumpido en varias ocasiones tras condenar con firmeza el aborto y el matrimonio entre homosexuales ante las asociaciones católicas reunidas en la tarde en la iglesia de la Santísima Trinidad de Fátima. El pontífice calificó el aborto y el matrimonio entre homosexuales como “insidiosos y peligrosos”.
LA PRENSA/ AFP/ JAVIER SORIANO