Con su vocecita infantil, sin dejar de llorar, en calzoncillo y evidentemente nervioso, Cristian Antonio Toval Ramírez, de ocho años, ayer frente a la presa de Villa Tiscapa explicaba cómo se ahogó su hermanito de diez años.
Con voz entrecortada explicó que andaban vendiendo tortillas y decidieron ir a bañarse a dicha presa, pero su hermano Alexander, de diez años, cuando trató de salvarlo a él se hundió.
- El niño fallecido era el mayor de seis hermanitos.
El resto de parientes cuando vieron llegar el cadáver sufrieron ataques de llantos incluyendo a los hermanitos pequeños cuando vieron colocar el cuerpecito en una tijera.
Se conoció que el padrastro solicitó que el cuerpo no fuera llevado a Medicina Legal.
También que la madre del niño fallecido está bajo control médico debido al sexto mes de embarazo de su séptimo hijo.
Los pequeños, que llegaron a bañarse al lugar de la tragedia, diario salen a vender tortillas confirmó su padrastro.
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La presa de aguas pantanosas está ubicada al fondo de predios baldíos, frente al auditorio de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, y de frente existe un caserío de donde Brenda Leiva Leiva, de 40 años, miró el peligro y lanzó el grito pidiendo ayuda.
Del patio de otra casa, Franklin José Mendoza, de 26 años, escuchó los gritos y corrió a la presa en donde miró las burbujas que salían.
Relata consternado que logró tomarle un pie al menor refundido en el agua lodosa, pero éste lo patió desesperado y se le zafó.
Mendoza agregó que también él se estaba hundiendo porque en la presa, aunque es pequeña, hay lugares que de profundidad tiene más de dos cuerpos.
NO LLEGARON A TIEMPO
Los bomberos no daban con el lugar, pero si han venido directo quizás hubieran salvado al pequeño, dijo entre sollozos Brenda Leiva, quien cubrió el cadáver y lloraba recordando que ella tiene varios niños.
El cadáver fue rescatado por Rolando Parajón, de la Dirección General de Bomberos (DGB), y colocado a un lado de la poza mientras llegaba la Policía y Medicina Legal.
En la bajada de la poza, en un muro del cauce que ahí desemboca, quedaron las chinelas y la ropa del niño ahogado.
La tragedia ocurrió aproximadamente al mediodía. Según el niño sobreviviente, habitan en el barrio Jonathan González, pero debido al pánico vivido y al ver el cadáver de su hermanito no recordaba por dónde vivía en dicho lugar.
PELIGROSA
Alicia Varela Ramírez, ama de casa y pobladora del lugar, igual que otras personas de la zona solicitan a través de este medio a las autoridades respectivas que quiten esa presa de ahí.
Las madres de familia aducen que dicho lugar ya ha cobrado tres vidas y es foco de enfermedades por plagas de zancudos y otros insectos.
Miembros de Auxilio Judicial de la Estación Cinco de Policía investigaban el domicilio de las víctimas.
Según las testigos, eran cuatro niños los que llegaron a bañarse y pusieron las panas de tortillas a un lado.
Dos de los acompañantes del ahogado, cuando vieron la tragedia salieron corriendo llorando en busca de sus padres, pero no dijeron a donde vivían, según las pobladoras cercanas de la presa.
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