El Gobierno de Daniel Ortega reiteró su rechazo a una eventual mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para buscar una solución a la nueva crisis institucional, que a mediados de la semana pasada estalló con brotes violentos en la capital.
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- El ex presidente Arnoldo Alemán invocó, en su calidad de ex mandatario, la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) por lo que califica como la ruptura del orden constitucional provocada por la intransigencia del presidente Daniel Ortega y su partido, el Frente Sandinista.
El ex mandatario reconoció que la intervención de la OEA dependerá de la decisión de Insulza, ya que el procedimiento legal contempla que ésta la pida uno de los países miembros o el Secretario General. Por eso le enviamos la carta… Dependerá del secretario que tenga a bien salvaguardar o defender la democracia no sólo en Nicaragua, sino en el resto de Centroamérica, dijo.
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El canciller por la ley, Manuel Coronel Kautz, dijo ayer que “no hay razón para que nadie venga a Nicaragua”.
El ex embajador de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) bajo el actual gobierno del Frente Sandinista, Aldo Díaz Lacayo, coincidió con Coronel en que sólo el Gobierno de Nicaragua puede pedir una visita de la OEA.
Sin embargo, las declaraciones de ambos se contradicen con la aclaración del secretario adjunto de la OEA, Albert Ramdin, el fin de semana en Lima, Perú. Ramdin explicó que la crisis nicaragüense puede ser revisada por el organismo a petición del propio Gobierno, de cualquiera de los otros Estados miembros o del secretario general, José Miguel Insulza.
El embajador de los Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, reconoció la preocupación expresada por la OEA, igual que la de su Gobierno y resto de países de la región.
“Su secretario general, José Miguel Insulza, está invitado para venir aquí o enviar una misión. Los Estados Unidos respaldamos los esfuerzos de la OEA”, dijo Callahan.
Coronel presidió ayer en la Cancillería la condecoración a la embajadora de Chile en Managua, Natacha Molina, quien recibió la Orden José de Marcoleta en Grado de Gran Cruz, por concluir su misión de tres años y diez meses en el país.
Coronel, canciller por ley en ausencia de Samuel Santos, sostuvo que se mantiene “firme y claro” el comunicado con el que su Gobierno rechazó la semana pasada la “profunda preocupación” expresada por Insulza ante la violencia de la semana pasada, por la cual éste apeló a “la necesidad de preservar la institucionalidad y de respetar a las distintas autoridades constituidas”, tal como lo manda la Carta Democrática.
“El comunicado del Gobierno deja claro el grado de oposición que nosotros tenemos y es que no, que no hay razón para que nadie venga a Nicaragua por una cosa de ésas (…). El comunicado también dejó claro que era la expresión del pueblo, de lo que siente”, dijo Coronel en defensa de los actos vandálicos que encabezó hace ocho días el ex magistrado judicial del FSLN, Rafael Solís.
Según Coronel, si la OEA decidiera revisar la situación de Nicaragua sería “injerencismo”, porque para eso necesita la invitación del Gobierno y estimó que “es raro” que otro gobierno solicite la misión.
La Carta Democrática Interamericana indica que “en caso de que en un Estado miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado miembro o el Secretario General podrán solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente”.
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