“Si no hay fondo, no hay firma”, dijo Manuel Coronel Kautz, vicecanciller y jefe del equipo negociador de Nicaragua, al referirse al fondo de compensación que Centroamérica pide a la Unión Europea para inversiones en infraestructura y cohesión social en los países de esta región de 40 millones de habitantes.
“Ésa es la posición que deseamos llevar como región”, explicó Coronel al partir hacia Bruselas, donde hoy empieza la última ronda de negociación del acuerdo de asociación entre Centroamérica y la Unión Europea.
Luego admitió que el consenso es débil entre los centroamericanos.
Un sector de la sociedad civil centroamericana se opone a la firma del acuerdo, mientras otros, en especial los empresarios, confían en que traerá muchos beneficios al istmo, comenzando por la integración de estas naciones, una condición exigida por la UE para que el acuerdo sea de región a región.
La embajadora de Alemania, Betina Kern, dijo a LA PRENSA la semana pasada que el principal interés del acuerdo es altruista porque pretende fortalecer la integración de los países centroamericanos para que juntos puedan enfrentar los retos de la economía globalizada.
COHESIÓN SOCIAL
Mauricio Herdocia Sacasa, presidente del Instituto Centroamericano para la Integración (ICI), coincide con Kern en que el acuerdo no es simplemente comercial porque cuenta con varios pilares y un eje transversal que va de región a región y se concentra en el fortalecimiento de la integración.
Para el especialista en relaciones internacionales, la integración “es un instrumento para el desarrollo” y Centroamérica ya cuenta con instituciones regionales que “apuntan a lograr un modelo comunitario que alcance niveles de progreso económico y social, que los países no podrían lograr jamás a nivel individual”.
Explicó que si logran un acuerdo balanceado, que contemple los intereses de la región centroamericana en materia de acceso de sus productos al mercado europeo, cooperación para fortalecer la base productiva, énfasis en el apoyo a áreas claves como la economía social y la micro, pequeña y mediana empresa, y se dé una participación adecuada a las instituciones de la integración en los esquemas de seguimiento, particularmente al Parlamento Centroamericano, la Corte Centroamericana de Justicia y el Comité Consultivo del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), se lograría un balance positivo a favor de Centroamérica.
“Para lograr ese balance es también muy importante materializar la iniciativa del Fondo Común de Crédito, que no sólo debe ser para inversiones, sino para disminuir asimetrías y la brecha de pobreza en nuestros países, alentando la cohesión social”, recalcó Herdocia.
CIFRA NEGOCIABLE
Orlando Solórzano, ministro de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua, cree que “este acuerdo es para fortalecer la integración regional y no para debilitarla. Si la debilita, no cumpliría con los principios de este acuerdo y, además, sería debilitar el propio esfuerzo de desarrollo económico y social que están haciendo nuestros países”.
Coincide con el vicecanciller Coronel Kautz en que “es indispensable” obtener el Fondo Común de Inversión, pero considera que la “cifra es negociable”.
Nicaragua propuso al inicio un monto 60 mil millones de dólares, para este fondo, lo que según Coronel surgió de un análisis minucioso, no de un capricho.
“No podemos hablar de un mayor equilibrio de las asimetrías y del apoyo hacia Centroamérica si no tenemos los instrumentos para aprovechar el acuerdo… Este Fondo de Inversión es considerado uno de los instrumentos fundamentales para poder balancear esas asimetrías”, comentó Solórzano.
Dijo que de no lograrse el fondo, “tendríamos una negociación puramente comercial, de un simple Tratado de Libre Comercio, donde una parte busca mejorar sus posiciones ante la otra. Pero ése no es el espíritu con que estamos negociando este acuerdo, este acuerdo lo negociamos en ver qué aporta una parte a la otra para fortalecer la relación, como el desarrollo económico y social de la más débil que es Centroamérica”.
NO LLEGARON PREPARADOS
El jefe de la delegación de la Unión Europea para Centroamérica y Panamá, Mendel Goldstein, indicó que el Fondo de Inversión se viene discutiendo desde hace un año y no se ha logrado definir porque los gobiernos centroamericanos no han presentado algo concreto.
“Hay acuerdo de la parte europea para tener un Fondo de facilitación de inversiones. La Unión Europea ha convocado a una reunión específica sobre este tema el 26 de marzo (pasado), lamentablemente la parte centroamericana no estaba preparada para discutir a nivel concreto de contenido”, explicó el diplomático.
“Nosotros estamos de acuerdo sobre un fondo. Hay que ver en qué medida esto ahora se puede integrar en el acuerdo, pero no tenemos problemas con el principio del fondo”, afirmó Goldstein.
El equipo negociador de la parte comercial, integrado por funcionarios del Ministerio de Fomento y empresarios, considera que en el tema de acceso de mercados es donde hay más retrasos.
“Es ahí donde hemos dicho que no hemos visto esa flexibilidad de la Unión Europea que se necesita, ni el reconocimiento hacia una de las asimetrías que tienen los seis países de Centroamérica en desarrollo, comparados con los 27 países desarrollados de la Unión Europea”, explicó Orlando Solórzano.
El Comité Empresarial Centroamericano (CECA) expuso, en un pronunciamiento, “que una negociación ambiciosa en los tres pilares entre dos regiones es una magnífica oportunidad para estrechar los lazos comerciales y políticos”, sin embargo creen que “esa oportunidad no está siendo valorada en su justa medida por la UE”.
COSEP: NICARAGUA NO PUEDE QUEDAR AISLADA
El Consejo Superior de la Empresa Privada nicaragüense (Cosep) pidió “un buen acuerdo”, para lo cual demanda ampliación de las cuotas de los productos “con trato preferencial y diferenciado”, con la “salvaguarda agrícola e industrial”.
- Una señora vendedora de maní, Mercedes Maldonado, quien llegó con otros manifestantes a la delegación de la Unión Europea en Managua, el viernes último, no sabía en qué andaba. Cuando LA PRENSA le consultó, respondió: Aquí ando para que no privaticen el agua ni la luz, para que no aumente más el cobro de la luz.
Mientras los líderes entregaban el documento al jefe de la delegación de la UE para Centroamérica y Panamá, Mendel Goldstein, Mercedes Maldonado alzaba la bandera con más energía, para patentizar su protesta.
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La demanda es consolidar el Sistema General Preferencial SGP-Plus a los productos exportables, mejorar las cuotas para arroz, carne y lácteos, una asignación de 300 mil toneladas métricas en azúcar, bajar el arancel para el banano, eliminarlo para las frutas y vegetales y establecer una regla de origen estricta para el café, así como acceso preferencial para productos textiles.
José Adán Aguerri, presidente del Cosep, afirmó que hay consenso en Centroamérica de no dar más. “Lo que sí pretendemos es tener un buen acuerdo Estamos optimistas en que habrá la flexibilidad de responder a estas demandas”, dijo a LA PRENSA.
Dijo que el sector privado busca acceder al mercado de la UE por “el enorme potencial” que significa para los productos de la región y que, si bien el intercambio actual de mercancías no es muy grande entre las regiones, se trata “de tener un posicionamiento mejor y no tan pequeño”.
El Cosep no sólo ve posible la firma del acuerdo, sino que lo desea para que Nicaragua no quede marginada del resto de la región ni pierda la oportunidad de ingresar al mercado de la Unión Europea en mejores condiciones.
“Yo veo posible la firma, pues hay una disposición del país”, afirmó el ministro Orlando Solórzano, pero señaló que el objetivo no es tanto “fijar una fecha tope” para suscribirlo, sino que sea “un acuerdo de calidad”.
EL GIGANTE Y EL ENANO
Organizaciones que solicitaron al Gobierno suspender las negociaciones y retomarlas cuando el proceso de integración se haya consolidado, pidieron ser consultadas. “La Unión Europea es como un gigante y Centroamérica como un pequeño enano”, han dicho dirigentes de la Red de Movimientos Sociales al comparar a los negociadores e insistir en que deben darse más tiempo hasta “encontrar el balance para que los intereses centroamericanos y los de la UE tengan el mismo nivel de protección”.
El ministro Orlando Solórzano respondió: “Se toman en cuenta los diferentes planteamientos, hemos mantenido un sistema de consulta abierto, tanto en el tema comercial como en lo social; estamos tomando en cuenta todas las posiciones de organizaciones sociales y empresariales”.
Víctor Campos, del Centro Humboldt, se queja de la poca información que ofrecen los equipos negociadores de los gobiernos sobre el texto del acuerdo.
Si el acuerdo es firmado en mayo próximo, como se prevé, Campos advierte que seguirán protestando y tratando de incidir en los parlamentos para evitar su ratificación. “Hasta ahora este acuerdo está planteado de región a región, y si uno de los países no ratifica, el mandato se vería afectado para poder estar vigente”, afirmó.
Luis Barbosa, presidente de la Central Sandinista de Trabajadores José Benito Escobar (CST/JBE), afirmó que se sumarán a esas protestas. No respaldan el acuerdo con la UE porque, según él, no incluyeron el resguardo de los derechos de los trabajadores y de la protección al medio ambiente, temas que serían tocados en la última ronda que inicia hoy.
“Debe haber una suspensión porque están dejando los intereses comerciales por encima de los laborales y del medio ambiente, y los grandes perdedores seremos los centroamericanos”, indicó Barbosa.
Dijo que uno de los riesgos de este acuerdo es que se parece al Cafta, el tratado de libre comercio con Estados Unidos, en que el Capítulo Laboral establece que “de lograrse demostrar violaciones a los trabajadores por las empresas trasnacionales, el que paga por ellas es el Gobierno”.
Barbosa comentó que “si estamos hablando de integración, deberíamos buscar nivelar los salarios” en Centroamérica.
PROTEGERÁ DERECHOS LABORALES
El embajador Goldstein considera que “este acuerdo es la culminación lógica de una relación de solidaridad y excelentes relaciones de muchos años (con Centroamérica), que no solamente se va añadir la parte comercial y económica, sino profundizar la parte de cooperación y de diálogo político”.
Dijo que fue “útil la conversación” con sectores de la sociedad civil opuestos al acuerdo, que le visitaron el viernes pasado, porque le permitió aclarar algunos puntos como el de las migraciones, que será analizado en esta última ronda.
Sobre el medioambiente y los derechos laborales, “este acuerdo sí va a proteger esos derechos, en el sentido que las ventajas comerciales van a ser ligadas al respecto de las convenciones internacionales”, afirmó.
Ante la pregunta de cuánto va a ceder la Unión Europea, la respuesta del diplomático fue que “una negociación es un juego donde ambas partes ponen sus exigencias en la mesa, el tema consiste en una vía mediana entre las exigencias de todo el mundo”.
“Normalmente en la negociación comercial lo más difícil se deja al final. Hay ofertas sobre las mesas, las cuotas para los productos sensibles. Centroamérica ha dicho que no es suficiente, nosotros hemos dicho que no es suficiente el acceso a los servicios, pero con buena voluntad de ambas partes es posible firmar. Nosotros pensamos que es posible llegar a un acuerdo”, sostuvo Goldstein.
El vicecanciller nicaragüense, Manuel Coronel Kautz, comentó que “el consenso con el resto de los centroamericanos es precario. Algunos centroamericanos están de acuerdo, pero siempre, pues, se abren las posibilidades y la gente se echa para atrás. Pero en el caso de Centroamérica está cerrado. Está de acuerdo Centroamérica y ahora se le presenta a Europa”.
KEPA: NO FAVORECE NI A LOS EUROPEOS
Toni Sandell, oficial de programa del Centro de Servicios de la Cooperación para el Desarrollo (Kepa), de Finlandia, considera que este acuerdo tampoco beneficiará a los europeos.
“Kepa es miembro de una red europea y compartimos las mismas preocupaciones desde Europa. No sentimos que el AdA (Acuerdo de Asociación) esté beneficiando a los centroamericanos, pero tampoco a los europeos. Es un tratado más bien hecho para favorecer a las trasnacionales”, afirmó.
Para Sandell, este tipo de tratados o liberalización de comercio debería negociarse dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero debido a la resistencia europea se está haciendo de manera regional.
“Si Centroamérica firma, sería el primer acuerdo que Europa logre… El problema es que el más débil es el que pierde más; por ejemplo, se abre el mercado a los productos centroamericanos a Europa, pero al mismo tiempo en Europa se está pagando sesenta mil millones en subsidio por año a los agricultores. Es difícil competir bajo esas condiciones”, advirtió.
Sandell señala que el acuerdo no es más que otro tratado de libre comercio, porque la parte de la cooperación para el desarrollo no está planteada, sino que cada gobierno deberá seguir tomando decisiones al respecto.
“Desde el punto de vista de Europa, puedo decir que allá se está negociando bajo las presiones y el cabildeo de las empresas trasnacionales, de las empresas que se enfocan en la explotación, de las que tienen intereses de invertir en Centroamérica. No se está negociando bajo la presión de organizaciones ambientalistas, feministas o sindicatos, más bien son presiones empresariales”, indicó.
Según Sandell, uno de los más afectados con el AdA podría ser el sector de servicios, más que el agrícola, porque el mercado agrícola es muy pequeño, mientras que en el sector servicio vendrán grandes empresas europeas a competir con empresas locales.
VENEZUELA Y CUBA LE PARECEN MEJOR
El economista salvadoreño Salvador Arias Peñate insiste en que Centroamérica no debe firmar el AdA, sino acoger cualquiera de las alternativas que tiene a disposición. “Nosotros podemos hacer un modelo alternativo, una estrategia alternativa de inserción con países que nos den otro respiro”, aseguró.
Arias, quien fue diputado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), considera que “tenemos que buscar alianzas estratégicas con países del sur que tengan mucha más vitalidad que nosotros. Estoy hablando de Venezuela, Cuba que en algunas cosas puede abrir espacios. Vietnam, China, India, estoy hablando de países asiáticos, de la misma Rusia. Tenemos que crear un bloque económico de países y político, que den otra salida”.
Opina que eso no implica que se le tenga que decir un rotundo no a los Estados Unidos, con el que la región mantiene una alta dependencia, o a Europa, con la que se adquirirá una gran dependencia si se firma el acuerdo. Arias afirma que una alternativa o instrumento viable para la región es la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba).
“Si los fondos se manejan de Estado a Estado y con transparencia, el Alba es una excelente opción, pues permite contar con recursos a muy bajos intereses y a largo plazo para destinarse de forma directa a erradicar la pobreza… Uno puede tener un buen instrumento, si no lo maneja bien, no es asunto del instrumento”, comentó.
Albero Arroyo Picard, de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC), también cree que Centroamérica no debe firmar el AdA porque terminaría de enterrar su proceso de integración, ya que los términos establecidos pondrán a competir a los países por cubrir las cuotas de exportación.
“Lo que pasa es que la lógica de la integración es complementariedad y el libre comercio es competencia. Con el AdA vamos a comenzar a competir también por la inversión y entonces, ¿cuál integración? Será pura competencia”, explicó.
Para Arroyo, lo que los países deberían hacer es ponerse a trabajar en la consolidación de su proceso de integración, que en estos momentos pasó de ser una aspiración histórica a una gran necesidad, ya que sólo unida podrá enfrentar las presiones comerciales de Europa y de Estados Unidos.
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