Carlos Rocha decidió unir su vida junto a su esposa con la ilusión de formar su propia familia. Un “sí quiero” fue suficiente para empezar a vivir juntos y “decidir por nosotros mismos”. Pero no es así, la poca privacidad, y el tener que compartir el mismo techo con los padres de su esposa, hace de la vida de esta pareja muy compleja.
“Es muy difícil llegar del trabajo y no sentirme en mi casa. Siempre había pensado en salir de la casa de mis suegros lo más pronto posible, pero la situación está difícil. Ni modo, hay que esperar que el panorama mejore en este país”, asegura Rocha.
Con un salario de cinco mil córdobas, el deseo de independizarse es para esta joven pareja un reto difícil de cumplir.
La Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC) estima que en Nicaragua hay un déficit habitacional que podría superar las 500 mil viviendas. Es decir, existe igual número de familias viviendo hacinadas con otras familias en una misma casa, junto con sus padres, hijos, sobrinos y nietos, por falta de recursos económicos para mejorar sus condiciones.
Y según esta organización, en el campo la situación se agudiza aún más por la falta de recursos para adquirir un terreno y la falta de documentos legales para adquirir un financiamiento para construcción.
Pero la dificultad que atraviesa Carlos con su esposa no sólo radica en la escasez de vivienda, sino también en la cultura de nuestro país.
Según el sociólogo Juan José Soza, académico de la Universidad Centroamericana (UCA), en Nicaragua, “muchos no se van de casa por la comodidad, pero otros por lo que muchos padres llaman buen hijo; cuando ven a su descendencia como una inversión a largo plazo, es decir que los hijos tienen de devolver los sacrificios que hicieron ellos durante su niñez y juventud”, asegura Soza.
Carlos reafirma estas declaraciones expresando que “en la casa de mis suegros, el principal problema es la visión que tiene mi esposa; ella no quiere irse a alquilar, pues dice que andar de aquí para allá, y volver a la casa si yo quedo sin trabajo sería peor que establecernos de una vez en las casas de sus padres”, asegura el joven.
Sin embargo ese “compromiso” de ayudar a sus suegros si bien no le molesta, le parece en ocasiones injusto.
“Yo llevo las provisiones a la casa y muchas veces sólo veo pasar la comida. Se comen todo. Además se discute por la falta de independencia, del poco interés de mi esposa por mejorar la situación”, expresó Rocha.
Cinco décadas atrás la situación era diferente, afirma don Rodolfo Reyes, de los primeros pobladores de la Colonia Maestro Gabriel.

“Esta colonia va a cumplir 50 años. Yo vine aquí a los 26 años con mi esposa Cristina, recién casados. Nosotros pagábamos mensualmente 149 córdobas (alrededor de 21 dólares) a pagar en 20 años, con un prima de 1,500 córdobas”, asegura Reyes.
- Actualmente cinco urbanizadoras disponen de viviendas sociales que en conjunto con la banca disponen de fondos del INSS y brindan créditos con una tasa de interés entre el 5,5% y el 8%.
Valle Santa Rosa (Zona 6, Ciudad Sandino)
Costo total: U$16,900.00
Prima: 10%
Tasa de interés: 5,5%
Mínimo de ingreso: U$500.00
Vía Sol (Ubicado en Sabana Grande, Managua)
Costo total: U$18,500.00
Tasa de interés: 5,5%
Prima: 5%
Mínimo de ingreso: U$500.00
Ciudad El Doral (Carretera Nueva a León)
Costo total: U$20,000.00
Prima: 10%
Tasa de interés: 5,5%
Mínimo de ingreso: U$500.00
Residencial Las Delicias (Carretera Norte por Residencial Las Mercedes)
Costo total: U$22,350.00
Prima: 10%
Tasa de interés: 8%
Mínimo de ingreso: U$650.00
Residencial San Andrés (Carretera Nueva León)
Costo total: U$26,000.00
Prima: 10 %
Tasa de interés: 8%
Mínimo de ingreso: U$750.00
Usted debe consultar a las urbanizadoras si aún hay cupo disponible de viviendas.
Entre los requisitos que debe presentar están:
Recibo de prima de la casa
Constancia salarial original
Fotocoopia de cédula y colilla del INSS
Luego de cancelar la reservación de la casa y presentarse ya sea al Banco de Finanzas, Bancentro y Banco de la Producción con el vale, la entidad bancaria hará un análisis sobre su capacidad de pago, deudas que usted tenga con otras entidades o casas comerciales y entre 2 a 4 semanas le darán una respuesta.
(FUENTE: Asistencia al cliente, Banco de Finanzas)
[/doap_box]
Pese a ser jóvenes, el matrimonio Reyes Cruz logró comprar su casa, sin el temor de ser embargados por el Banco de la Vivienda, pues tenían la posibilidad de ahorrar y la situación económica era estable.
“Ahora los jóvenes que se casan no pueden tener una casa porque piden unas primas elevadas y mensualidades que se deben pagar en dólares. Tendría que ser una persona que gane de 10,000 a 15,000 córdobas. Antes era mucho más fácil adquirir una vivienda, pues la economía y la política eran estables”, dijo Reyes.
Pero para el presidente la Cámara de Comercio de Nicaragua, Mario Zelaya, el problema de la viviendas en el país en este momento no es por falta de financiamiento, sino en cómo darle solución al mayor número de casos posibles, de manera que esa gran cifra negativa de medio millón de viviendas que hacen falta se vaya reduciendo.
Para el experto en temas de construcción, en Nicaragua se debería implementar una política de financiamiento habitacional que abarque zonas rurales y urbanas por igual, porque “en el campo el problema fundamental es conseguir un lote de tierra y un poblador rural difícilmente tiene dinero para comprarlo, entones se da el hacinamiento y el exceso de personas viviendo en condiciones precarias”. Sin embargo en la ciudad también se viven casos de hacinamiento.
Miguel González Solórzano, representante del Centro de Promoción del Desarrollo Local y superación de la Pobreza (Ceprodel) informa que actualmente se encuentran gestionando 13 proyectos para construir sólo en el departamento de Managua 33 viviendas sociales.

“Estamos construyendo viviendas de 54 metros cuadrados, que es más de lo que establece la Ley de vivienda 677. Éstas tienen un costo promedio de 10 mil dólares, y las personas que la adquieran tienen un plazo de 20 años para pagar mensualmente 100 dólares aproximadamente”, enfatizó González.
Pero ¿quiénes pueden acceder a esos planes? La persona debe tener un empleo formal, que cotice o que demuestre capacidad de pago y que además su salario equivalga a entre 500 y 700 dólares.
Para Marnie Medina, otra joven que anhela tener su propia vivienda, los bancos “son lucrativos y te asfixian con los intereses”. Ella vivió la experiencia cuando decidió comprar un vehículo a pagar en cuatro años. Pero en dos años, no ha logrado abonar ni la mitad al Banco de América Central (BAC).
Habitante de la Colonia Centroamérica, la joven madre aspira poder construir con el apoyo de su pareja un apartamento en el jardín de la casa que comprará a su abuela materna, la dueña de la vivienda.
Creció rodeada de hermanos y primos, pero al convertirse en mamá y tener a su pareja sumando dos más en la numerosa familia, sintió la necesidad de tener privacidad y sobre todo la noche de los domingos, cuando todos están en casa. Doce personas viviendo juntas bajo un mismo techo. Marnie Medina se sentía asfixiada, pese que cinco de sus familiares han tenido que buscar otro sitio para vivir. “En casa somos muchos y yo quiero intimidad”.
“Mi familia está conformada por tres personas; mi compañero, mi hijo y yo. Casa no podemos comprar ahora, no tenemos el dinero disponible para dar la prima, con costo vamos a conseguir un préstamo en el trabajo para poder arreglar el apartamento e independizarnos”, asegura Medina.
Según Marnie, es muy difícil vivir con tantas personas en un mismo techo. Los conflictos surgen, según ella, cuando se violenta el respeto a lo ajeno.
“Cada cabeza es un mundo y siempre van a ver más de dos personas que van a chocar y a mí no me gusta. En la casa una familiar pelea mucho con el padre de mi hijo, es mucha incomodidad la que yo siento, por eso quiero mi casa”, expresó Medina.
Actualmente, entre los afiliados de las dos cámaras de construcción que existen en Nicaragua, están en marcha unos 20 proyectos para la construcción de viviendas de interés social, sin incluir otros proyectos que están dirigidos a otros sectores con un nivel económico superior. Esos 20 proyectos, una vez finalizados podrían sumar unas 6 mil viviendas.
Explica Mario Zelaya, como representante de la Cámara de la Construcción, que en el país se cuenta con una política habitacional, pero no existen los recursos económicos suficientes para dar cobertura a la enorme necesidad de esas 500 mil familias que se contemplan sin vivienda, tras los resultados del viejo censo del 2005.
“A menor costo, mayor cantidad de viviendas. Hemos concentrado esfuerzos en proyectos masivos aprovechando los beneficios de la Ley de Vivienda Social y el financiamiento que hasta la fecha existe, a través de fondos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y fondos que los propios bancos están disponiendo por su cuenta”, asegura Zelaya.
La aprobación del préstamo de Medina aún está en espera, pero la pareja ya ha comprado, con ilusión, su refrigeradora.
“La situación esta muy difícil, hasta para quienes nos hemos preparado profesionalmente. Comparados con el promedio de los salarios en nuestro país, yo gano bien y aún así cuando nos comiencen a quitar lo del préstamo vamos a vernos apretados”, dijo Medina.
La joven asegura conocer sobre el programa de viviendas sociales, “esas casas benefician sólo a unos pocos. Las que regala el Presidente (Casas para el Pueblo), yo no tengo acceso. Creo que los jóvenes necesitamos oportunidades apolíticas, con precios acorde al salario básico de nuestro país”.
Medina, a diferencia de Carlos Rocha, tiene la oportunidad de contar con una asociación que le diera facilidades de pago para construir un apartamento en el patio de la casa donde reside. Cinco mil córdobas mensuales a pagar en veinte años no es suficiente dinero para quitarle la ilusión de independizarse.
“Siempre he soñado con mi lugar, con mi propia casa. Una familia necesita un espacio, no es correcto estar viviendo así”, puntualiza la joven madre. b
OPORTUNIDADES
El proyecto Un techo para mi país -Nicaragua, logró construir en el 2009, 200 viviendas. Para este año tienen contemplado construir 400 casas, movilizar a 2,000 voluntarios involucrando a más de 1,500 jóvenes y fortalecer vínculos con las 17 comunidades nicaragüenses donde han trabajado.
El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se encuentra facilitando fondos de hasta por 45 millones de dólares, y los bancos privados tienen también líneas de financiamiento a través de fondos de otros bancos como el BCIE y bancos extranjeros que permiten que haya fondos adicionales.
La tasa de interés anual es entre un 12 y un 17 por ciento para aquellas personas que no están inscritas al INSS o tienen trabajos informales, informó el representante del Centro de Promoción del Desarrollo Local y superación de la Pobreza (Ceprodel), Miguel González Solórzano.
Ver en la versión impresa las paginas: 16 ,18 ,14