Varsovia/AP
Unos 100,000 polacos se congregaron ayer en la plaza principal de Varsovia, en un acto de homenaje a las 96 personas muertas en un accidente aéreo la semana pasada, y observaron dos minutos de silencio hasta que ulularon sirenas y doblaron las campanas de las iglesias.
Algunos líderes mundiales cancelaron sus planes de asistir al funeral hoy, domingo, debido a la gruesa nube de cenizas volcánicas que se tiende sobre Europa. No obstante, por ahora menos de una veintena han suspendido el viaje.
La multitud en la Plaza Pilsudski hacía ondear banderas polacas rojiblancas adornadas con cintas negras de luto. Sobre un gran escenario blanco se alzaba una cruz flanqueada por enormes fotos del presidente Lech Kaczynski y las demás víctimas del accidente.
Se leyeron los nombres de los muertos, empezando por el del Presidente y su esposa, María. Entre el público se encontraban Marta, la única hija de la pareja presidencial, y Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo y ex primer ministro, así como el presidente Lech Walesa, el primer ministro Donald Tusk y el presidente interino Bronislaw Komorowski.
“Nuestro mundo cayó con estrépito por segunda vez en el mismo lugar”, dijo Komorowski acerca del accidente en el bosque de Katyn, Rusia, el mismo lugar de la masacre de oficiales polacos durante la Segunda Guerra Mundial.
Tusk calificó el suceso de “la mayor tragedia para Polonia desde la guerra”.
El funeral del presidente Kaczynski y su esposa María se celebrará hoy en la ciudad sureña de Cracovia, pero algunos jefes de estados extranjeros cancelaron sus planes de asistir debido a la nube de ceniza volcánica que obligó a cerrar varios aeropuertos.
El primer ministro español José Luis Rodríguez Zapatero fue uno de ellos, así como el rey Juan Carlos I y la reina Sofía.
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