El sonido del taladro mantuvo tensa a Francis Espinoza por algo más de media hora. Mientras sujetaba con ambas manos y con mucha fuerza la silla odontológica en la que permanecía recostada, el doctor intentaba removerle las caries de sus dientes incisivos.
En medio de su nerviosismo, encontró fuerzas en su prima Martha Estrada, quien observaba cómo el médico le practicaba una endodoncia para evitar que perdiera las dos piezas dentales superiores.
“Ella tenía picados los dientes de adelante, pero como la caries está avanzada, están buscando cómo no pierda sus dientes”, expresó Martha, quien está a la espera de que el doctor le haga un par de calzas en unas muelas que le están ocasionando dolor.
Un grupo de odontólogos realizaron ayer viernes más de 120 reparaciones dentales a los pobladores de Mateare, departamento de Managua, como parte de la misión humanitaria Más Allá del Horizonte que desarrolla en la zona un contingente del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.
Durante la inauguración de la jornada, el pasado lunes, el embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, había expresado que la idea es brindarle atención odontológica gratuita a 1,500 pacientes, en un plazo de diez días.
Pero en el país las necesidades sobrepasan las expectativas y de eso está claro el teniente coronel José Figueroa, jefe de la misión Más Allá del Horizonte, quien aseguró que, aunque el trabajo que realiza la brigada de médicos resulta agotadora, están superando incluso la capacidad de atención diaria.
“Habíamos programado unos cien pacientes por día, pero ahora mismo veo que estamos entre 125 y 135 pacientes por día. Yo creo que esas expectativas de los 1,500 pacientes las vamos a pasar”, indicó Figueroa.
En este momento once taladros trabajan al unísono y su particular sonido, que hace que la piel se erice, evidencia que en el mismo cuarto se están removiendo caries, extrayendo muelas cordales o realizando limpiezas dentales.
VARIAS ESPECIALIDADES
Según el teniente coronel Figueroa, una simple sala se convirtió en una oficina del más alto nivel de servicio, que cuenta con especialistas endodoncistas y maxilofaciales, que tienen la capacidad y disponibilidad de realizar desde una simple limpieza dental, hasta una prótesis removible.

A media mañana, Lucía Manzanares degusta pedazos de sandía en una taza, mientras espera su turno. Ya pasó por el proceso del llenado de fichas y la consulta general que le realizó el doctor Bayamé Guillén, del grupo médico militar de la Fuerza Aérea Nicaragüense.
Guillén explica que el primer paso es hacer una valoración oral integral, para determinar todos los problemas que el paciente pueda tener en su boca, tales como restos de comida que puedan estar inflamando las encías, caries profundas o fracturas dentales.
“Una vez que se valora y se ven las características de cada paciente y, de acuerdo a la necesidad de urgencia, son pasados a la siguiente área para que sean atendidos y se les resuelva el daño más grande”, dijo Guillén.
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- Parte de los miembros de la misión humanitaria Más Allá del Horizonte también está llevando el agua. Trabajan en la construcción de dos pozos en la comunidad Los Sánchez, San Rafael del Sur. Otro pozo ya está funcionando en Samaria, Villa El Carmen.
Según el teniente coronel Douglas López, jefe de Sección de Acción Social de la Dirección de Asuntos Civiles del Ejército de Nicaragua, luego de la jornada odontológica se continuará con una jornada de atención en medicina general y veterinaria, que tendrá lugar entre el 10 y el 22 de mayo en los municipios de Nagarote, La Paz Centro y Puerto Sandino, departamento de León.
El teniente coronel López también adelantó que a inicios de marzo se realizará otra jornada de medicina general y veterinaria en San Rafael del Sur, departamento de Managua.
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Manzanares introduce el último trozo de sandía en su boca y expresa que este tipo de ayuda, por parte del Ejército de Estados Unidos, le resulta beneficiosa, sobre todo en el aspecto económico, pues pasar consulta con un odontólogo implica gastos que no está en la capacidad de cubrir. “Estoy aprovechando, porque el problema que yo tengo es bien caro”, sostiene.
Según ella, necesita extraerse algunas piezas, calzar otras y además realizarse implantes de muelas y dientes. Su ficha tiene el número 28, así que todavía le tocará esperar un poco bajo el toldo blanco que se habilitó para que los pacientes se protegieran del sol.
Don José Salomón Espino está a punto de ser atendido. Es la tercera vez en la semana que se presenta al Centro de Comercio de Mateare, donde se asentó la brigada estadounidense para brindar los servicios.
A Espino ya le extrajeron ocho piezas dentales y este viernes se presentó para que le extrajeran otras cinco. Para la próxima semana espera estrenar una nueva prótesis, con la que sustituirá la totalidad de sus dientes superiores.
“Es una ayuda muy importante que le han hecho a Nicaragua los Estados Unidos y esperamos que esa cooperación siga”, señaló Espino.
CONTENTOS CON EL TRATO
Pero más que la ilusión de estrenar dentadura, Espino se encuentra satisfecho con la atención que ha recibido por parte del médico que lo ha atendido.

El médico que atiende a Espino, que no habla español, se auxilia de una intérprete para darle las recomendaciones de cepillado y los cuidados en las encías.
“Los doctores son bien amables, se han portado bien con el pueblo y le preguntan a uno si le duele. En el centro de salud lo agarran a uno como que fuera caballo, si le van a sacar una muela se la sacan y ya… aunque la anestesia no le haya dormido bien”, se quejó Espino.
Más tarde, Espino será atendido por un odontólogo procedente de Santa Cruz, California, que se ha especializado en la elaboración de implantes dentales.
En este momento, el especialista vierte un polvo en un tazón, le agrega un poco de agua y lo remueve hasta formar una pasta. Luego la vierte en un molde y la introduce en la boca de una paciente para tomar la muestra de lo que más tarde será su prótesis.
De los nicaragüenses los médicos destacan, además de su gratitud y sensibilidad, que tienen una mejor dentadura que la de otras poblaciones que han visitado y que tienen un poco más de conciencia en lo que a higiene bucal se refiere.
Sin embargo, en los cinco días que llevan atendiendo pacientes, se han dado cuenta de que muchas personas, jóvenes en su mayoría, están requiriendo de implantes dentales.
NO HAY TIEMPO PARA COMER
Esta semana los médicos se han despertado a las cinco de la mañana. A las siete de la mañana ya están los pacientes esperando que inicien las atenciones. Una vez que el trabajo empieza, no se detienen hasta que el reloj marque las cinco de la tarde y el sol amenace con esconderse.
Durante el día bien pueden atender a 20 o 30 pacientes si se trata de una extracción normal. Pero si se tiene que hacer calzas o preparar un implante, el número de pacientes por médico puede disminuir.
En cuestión de 20 minutos, uno de los médicos eliminó la caries en la muela de una paciente, preparó la mezcla blanquecina para una calza de resina y le aplicó luz para curarla.

El teniente coronel Figueroa se encuentra ahora en la sala, revisando cómo va el desarrollo de la misión. Asegura que la prioridad es darle el servicio a la gente. La brigada está consciente de eso y por tal razón la hora de la comida no parece ser tan relevante en estos momentos.
“Después ellos consideran el tiempo de relajarse o de comer, pero durante el día no hay tiempo para detenerse a comer, ellos se mantienen ocupados todo el tiempo, porque mientras tengamos gente aquí y podamos trabajar, nos mantenemos haciendo eso”, puntualizó Figueroa.
Esa restricción parece no importarle a la brigada. Uno de los médicos evidencia que le gusta su trabajo, pues no ha dejado de reír y bromear con la paciente que atiende.
Aunque en Estados Unidos reciben una buena paga por los servicios profesionales que prestan, aseguran que la satisfacción más grande llega cuando sienten que han hecho algo por la gente muy pobre.
“A mí me da mucha alegría poder ayudar a la gente y saber que le quitamos algo que le está molestando”, afirmó uno de los médicos.
Muchos de los doctores que participan en esta jornada en Mateare han participado en misiones similares en Guatemala, México y República Dominicana. Aseguran que los nicaragüenses son los mejores pacientes del mundo, porque son tranquilos y obedientes con las recomendaciones.

Y aunque la jornada resulte tediosa y agotadora, después de atender a pacientes que no conocen, consideran que al final del día se sienten bien pagados, cuando les dicen “gracias, doctor”, una frase que siempre los conmueve.
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