Después de ordenar la disolución de la Unidad Anticorrupción, el presidente Daniel Ortega calificó a los policías integrantes de la misma como “héroes anónimos”, de quienes dijo no se sabrá dónde serán reubicados.
El capítulo de la disolución de la unidad élite de la Policía se cerró anoche con un acto oficial durante el cual Ortega, junto a la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, otorgó medallas al mérito Christian Munguía y al servicio distinguido Saúl Álvarez.
Según el mismo Ortega, la unidad, integrada por dos mujeres y 23 varones, será redistribuida a diferentes áreas de la institución y recalcó que “no se están retirando”, sino que los trasladan a otras direcciones, argumentando que el movimiento se hace “para potenciar experiencia acumulada”.
Los integrantes de la unidad disuelta acudieron al acto con los rostros cubiertos con pasamontañas, y según Ortega, mantendrán el anonimato.
Únicamente informarán dónde serán reubicados el jefe de la unidad, el comisionado mayor Miguel Ángel García, y su segundo, el comisionado Cairo Guevara, de quien se mencionó la semana pasada que había sido colocado como segundo jefe de la Dirección Antidrogas.
No así “dónde quedarán los otros compañeros, por razones obvias, héroes anónimos”.
Durante el acto Ortega destacó que Guevara trabajó en su seguridad personal, durante varios años, y lo llamó su hermano. “Lo conozco bien, a Cairo”, sostuvo Ortega.
La disolución de la Unidad Anticorrupción fue ordenada por el Presidente en su calidad de jefe supremo de las fuerzas públicas, aunque en las distintas ocasiones que la jefa de la Policía ha abordado el tema se ha referido a que éste lo que aprobó fue una “compactación”.
Ortega dijo que esa unidad no estaba para buscar la corrupción ni en la Policía ni en instituciones del Estado, sino que su labor era en contra de la corrupción que significa “la manifestación del narcotráfico y del crimen organizado”.
La unidad trabajando dentro del sistema acumuló determinada experiencia teórica y práctica, “coordinaciones complementarias de las coordinaciones que la Policía Nacional tiene con todos los organismos internacionales que están en la lucha contra la droga, incluyendo la DEA de Estados Unidos”, indicó.
Según fuentes extraoficiales, precisamente fueron esos vínculos con la DEA, que a Ortega no le parecieron, por lo que mandó a disolver la unidad.
Según comentaron fuentes extraoficiales en fechas pasadas, Ortega se dejó llevar por chismes que le llevaron algunos policías en contra de sus compañeros por celos profesionales.
Recordó Ortega que recién asumió el gobierno sostuvo reunión con el jefe de operaciones de la DEA para hablar sobre el fortalecimiento de la lucha contra el crimen organizado.
La unidad fue disuelta en momentos en que Granera se encontraba fuera del país, donde buscaba recursos para la institución.
Según fuentes extraoficiales, la disposición de Ortega fue adoptada sin haber consultado a la jefa policial. Sin embargo, en la edición de LA PRENSA del 7 de abril, Granera refirió que llevaban varios meses de analizar la “compactación” de la unidad.
“HAY AMINTA PARA RATO”
Ortega, en un discurso incoherente, que ya es característica de él, recordó insistentemente al Consejo Nacional de la Policía los orígenes de la Policía Nacional, que según dijo sigue siendo Policía Sandinista. Y hasta llegó a referir que hay “Aminta para rato”.
La directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, por su parte, prefirió explicar ayer la disolución de la unidad élite como parte de “la reingeniería” que realizan en la institución.
En una corta intervención Granera les dijo a los miembros de la unidad que la institución reconoció el trabajo “por su disciplina, por su lucha tenaz contra un enemigo infinitamente mayor, como es el crimen organizado y el narcotráfico”.
A DIRECCIONES AFINES
Recordó Granera que recién había asumido la jefatura policial cuando se reunió con los integrantes de la unidad, “para esta misión que han concluido con eficiencia, que han cumplido con abnegación y sacrificio durante estos años”.
“Dentro del análisis y estudio de reingeniería interna que estamos realizando en la Policía hemos visto su reubicación dentro de áreas siempre que mantienen el combate al narcotráfico y al crimen organizado, como ha sido el compromiso de este nuestro gobierno, como ha sido el compromiso de nuestra institución”, dijo Granera.
La jefa policial hizo un balance del trabajo realizado durante los últimos tres años contra el crimen organizado, gran parte gracias a la labor desarrollada por la unidad especializada, que fue de 43 mil kilos de cocaína, más de mil armas de fuego sustraídas al crimen organizado, más de 25 millones de dólares también ocupados más los golpes certeros al desarticular la base social de uno de los más poderosos cárteles de la droga como es la célula de Sinaloa.
“Sabemos que desde las nuevas trincheras donde van a estar ubicados continuarán con la misma actitud, continuarán con el mismo esfuerzo, continuarán con la misma abnegación, poniendo en riesgo sus vidas para preservar a Nicaragua del flagelo del narcotráfico y del crimen organizado”, sostuvo Granera.
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