Por Dean Dixon
Especial para LA PRENSA/ OPINIÓN
Llega a su final lo que aún llaman “Serie del Atlántico” de beisbol, que tuvo como resultado un vacío, que hoy tratará de llenarse.
- La Feniba y el Instituto de Deportes ¿qué hacen para ordenar o regular este desorden? No sé, y no quiero creer que no están conscientes del problema que se está dando dentro de esta Serie.
Las selecciones locales eran el orgullo de las localidades porque su composición era un cien por ciento locales.
No se puede seguir gastando los recursos económicos del país para alcanzar malos resultados, tiene que haber un cambio, pero ese cambio tiene que ser de forma y de fondo para devolver a los amantes de este deporte, que son nuestros pueblos, un evento de calidad, un evento que deberá seguir siendo parte de nuestro orgullo.
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No sé ni tiene lógica porque hoy en día se le denomina “Serie del Atlántico” a este evento que se caracteriza por el desorden sorprendente, que de Atlántico tiene casi nada, pero que viene desde hace más de diez años degenerándose a tal grado que no es más que un evento deportivo de cara a participar en el Campeonato Nacional de Beisbol.
El sistema de beisbol que hoy impera no está planteado para que los costeños juguemos beisbol. Está más de cara al campeonato nacional.
Esto fue planteado hace más de quince años. ¿Cómo es posible que las ligas locales dejen de jugar beisbol a inicios de febrero, tomando en cuenta que en la mayor parte de las zonas disfrutan de un verano a partir de enero, que es único momento cuando podemos jugar?
Hace quince años también se planteó que con la participación de más municipios en el evento había que revisar cómo establecer un torneo que abarcara lo más seis a siete días.
Llegó un momento en el que se jugaba una serie de 13 días, única de tal naturaleza en el mundo. Desde hace un año donde se estableció la eliminación por grupo Norte y grupo Sur, y hasta hoy y no hay un reglamento específico que regule la Serie, lo que da lugar a que prevalezca el relajo y el desorden, que contradictoriamente permite el favoritismo a los organizadores del evento o al equipo local.
Desde hace más de diez años se ha venido observando que al momento de la Serie hay localidades que ingresan a su selección jugadores que no jugaron en su liga, que son traídos de otras partes del país, quienes son pagados, en otras palabras son peloteros mercenarios.
Esta actitud se inició con localidades que eran anfitriones de la Serie, luego se fue ampliando a más participantes. También se inició con tres a cinco peloteros de este tipo, el colmo es que hoy en día contratan una novena completa.
Son pocas las localidades que no han caído en este desorden.
Las federaciones locales no han pasado en su mayoría de ser simples mercaderes de este deporte. Una buena parte ni organizan ligas locales, simplemente se hacen presentes a la hora de la Serie. No están realmente interesados en desarrollar el beisbol, en desarrollar los valores locales y darle a la juventud una oportunidad o una opción recreativa real.
Los Gobiernos Regionales no han hecho el mínimo esfuerzo por ordenar los problemas, facilitan casi todos los recursos para que este evento se lleve a cabo, pero no ejercen ningún tipo de control o regulación que redunde en beneficio del desarrollo integral del deporte en sí.
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