TEGUCIGALPA/AFP
El presidente hondureño, Porfirio Lobo, negó este viernes que las violaciones que denunció la Comisión Intermaricana de Derechos Humanos (CIDH) sean parte de una política de Estado.
«No hay ninguna política de Estado para violentar los derechos humanos», afirmó Lobo a medios locales, al referirse a un informe de la CIDH que incluyó a Honduras en una «lista negra» de países.
Según la CIDH, Honduras fue uno de los países en los que se produjeron graves violaciones a los derechos humanos en 2009, junto a Colombia, Cuba, Haití y Venezuela.
Se trata de la primera vez desde 2006 que la CIDH añade un nuevo país a esa lista, que presenta anualmente en su informe a la Organización de Estados Americanos (OEA). Honduras sufrió un golpe de Estado en junio de 2009 que derivó en el derrocamiento y expulsión del país de Manuel Zelaya.
La crisis conllevó «graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo muertes, declaración arbitraria del estado de excepción, represión de manifestaciones públicas a través de un uso desproporcionado de la fuerza, criminalización de la protesta social, detenciones arbitrarias de miles de personas», recordó la CIDH.
«Lo importante para mí es que no es una política de Estado», subrayó el presidente hondureño, que asumió el 27 de enero tras ser elegido en unos comicios en entredicho por algunos países ya que fueron celebrados bajo el régimen de facto que gobernó durante 7 meses.