PHOENIX,EE.UU./AP
Activistas por los derechos civiles advirtieron ayer que Arizona incitará a la etiquetación racial y a la aplicación de tácticas propias de un estado represor si promulga lo que sería la ley más severa en el país contra los indocumentados.
La medida, a punto de ser aprobada en la Legislatura, convertiría en delito, bajo las leyes estatales, el encontrarse ilegalmente en el país. Requeriría también que los agentes policiales locales interrogaran a la gente sobre su estado migratorio, basándose sólo en la sospecha de que esas personas son indocumentadas.
Los inmigrantes que no presenten documentos para demostrar que tienen permiso de estar en Estados Unidos podrían ser arrestados, condenados a prisión hasta por seis meses y multados con 2,500 dólares.
“Se trata de una expansión sin precedentes del poder policial”, dijo Alessandra Soler Meetze, directora general de la Unión por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), en Arizona. “Esto dará a los agentes policiales luz verde para hostigar a cualquiera que se vea o hable como extranjero”.
La ACLU y organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes están exigiendo a la gobernadora republicana Jan Brewer que vete la medida en caso de que llegue a sus manos.
Las leyes actuales en Arizona no exigen que la policía pregunte sobre la situación migratoria de la gente con la que se topa, y muchos departamentos policiales prohíben a los agentes solicitar esta información.
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