MADRID/EFE
El Senado, la cámara alta del parlamento español, aprobó ayer una moción en la que expresa el apoyo a la disidencia cubana y pide la “inmediata e incondicional” liberación de los presos de conciencia en la isla.
La moción, que fue presentada por el gobernante Partido Socialista (PSOE) y a la que se sumó el conservador Partido Popular (PP), el principal de la oposición, recabó 246 votos a favor, uno en contra y una abstención.
La iniciativa reclama la liberación de “todos y cada uno” de los presos políticos cubanos, “expone sin ambages la defensa a ultranza de los derechos humanos” y condena la muerte del disidente Orlando Zapata, quien murió en febrero pasado tras una huelga de hambre de 85 días.
Además, pide que se permita visitar las cárceles a representantes de la Cruz Roja y de la ONU y defiende el diálogo y la “reconciliación nacional en Cuba”.
El objetivo es que sea una moción “útil” para defender al pueblo cubano, “porque nada hay tan útil como el diálogo”, argumentó el senador socialista Francisco Vallejo.
El PP, que en un primer momento no tenía intención de votar a favor de la moción y que había presentado una enmienda que contenía un respaldo expreso a la posición común de la UE hacia Cuba, respaldó finalmente la iniciativa con su voto.
El senador socialista reprochó al PP que se empeñe en defender una posición común “que nadie defiende” a nivel internacional, porque es un instrumento que “en trece años ha demostrado su absoluta inutilidad” y la “auténtica posición común es hoy el diálogo”.
FARIÑAS AGRADECE
El disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 50 días, agradeció ayer al Senado y al Congreso de España que hayan pedido la liberación de todos los presos de conciencia en la isla.
“Por fin España, que al final de cuentas es la madre patria, se está dando cuenta de que debe ponerse de parte de las víctimas y no de los victimarios”, dijo Fariñas a Efe por teléfono desde la sala de cuidados intensivos del hospital de la ciudad central de Santa Clara, donde está internado desde mediados de marzo.
El psicólogo y periodista de 48 años empezó su huelga de hambre y sed el 24 de febrero.
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