Cuenta la historia que tras el buen desempeño de la Selección Nacional en el Mundial de Beisbol de Colombia en 1947, se aceleró la construcción del Estadio Nacional.
Las pretensiones lógicas eran las de avanzar más en la tabla de posiciones en el torneo de 1948, que se realizaría en nuestro país. Así que el entusiasmo era enorme y se pensó que la obtención del título sería como la cereza en el pastel. Estadio nuevo y campeones del mundo, ¿qué más se podía pedir?
Pero sólo se ganó un partido y la frustración fue tal, que hasta el mánager Juan Ealo fue removido del cargo durante el propio torneo, mientras Anastasio Somoza García aparecía en el dogout de la tropa nica, que realizó uno de los peores desempeños en la historia del beisbol nacional.
Y así como nos llena de orgullo la actuación de la Selección Nacional en 1972, cuando incluso se le ganó a Cuba; o lo que hizo la tropa nica en 1995, cuando ganó medalla en todos los torneos que asistió, ¿cuál ha sido el peor trabajo de una selección?
“Hay varios terribles”, me dice mi compañero, Gerald Hernández. Sin embargo, el trabajo de la Selección en los Juegos Centroamericanos de 1990 en Honduras, fue de lo más terrible. Se terminó con 4-2, al caer dos veces ante El Salvador de Cirilo Errington.
Para mí eso ha sido lo peor por las circunstancias en las que se dieron las dos derrotas. Ahí se perdió por mala actitud de los jugadores, quienes subestimaron a los rivales de tal modo que no hubo la entrega necesaria y se perdió, dejando el nombre del beisbol pinolero por el suelo.
Errington fue un gran bateador aquí, pero como lanzador no hizo historia, sin embargo subió al montículo contra Nicaragua y no hubo manera de batearle en dos duelos. Los salvadoreños todavía celebran ese par de éxitos, que significaron el oro.
Estoy claro que el oro de los Juegos Centroamericanos es el menos brillante que se puede obtener, pero si ya ni ése podemos conseguir, entonces estamos fregados. Y en Honduras pasó eso, con todo y que Panamá no llegó.
Menos mal que ahora el equipo llega con una actitud distinta y con la disposición de buscar la presea dorada. Nadie puede garantizar que la obtendrán, pero sabemos que van a salir a buscarla con determinación. En Honduras eso no existió.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B