Un día después de una complicada actuación frente a los Marlins de la Florida, Vicente Padilla no tenía la apariencia de alguien derrotado. Y es que, aunque no lo fue, su labor podía haber preocupado a cualquiera. Él, en cambio, lucía empeñado en dejar el pasado donde corresponde, en el pasado.
- Dice Vicente Padilla que su salida ante los Marlins fue diferente a su labor ante los Piratas de Pittsburgh, aunque los números nos las muestren como faenas igualmente discretas.
Creo que a partir de mi próxima salida, que será ante los Gigantes, estaré al nivel que deseo y así podré ayudarle al equipo. Eso me tiene muy contento, afirmó Padilla.
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“Uno no puede hacer nada sobre lo que ya sucedió, pero a veces es bueno que le pasen todos estos errores para aprender. Lo que ya hicimos ahí está, pero es una experiencia que te sirve para corregirte y hacerte mejor”, señala el nica, mientras conversa con LA PRENSA en uno de los pasillos del Sun Life Stadium, a donde salió, porque yo no podía entrar al clubhouse.
El mayor error de Padilla la noche del sábado fue no aplicar el efecto correcto a un sinker que no se hundió a su llegada al plato.
En lugar de eso, quedó en un plano horizontal y resultó una delicia para Gaby Sánchez, quien se le fue encima, lo golpeó con violencia, la mandó de jonrón y dejó a Padilla en problemas por el resto de la noche, mientras el juego adquiría mayor dramatismo después.
“Con Rusell Martin (el cátcher) habíamos convenido tirarle sinker porque había deslucido con ese envío, pero había que tirarlo a un sitio determinado y que se hundiera en el momento más preciso, pero eso no ocurrió y lo que hicimos fue servirle la mesa y todos saben lo que pasó. Por ese pitcheo perdí mi juego. Ahí fallé”, señala Vicente con un visible pesar en su voz.
Pero Padilla también cometió otra falla. No pudo captar una seña que desde tercera le hizo el coach Larry Bowa, quien le ordenó un squeeze play , en el segundo inning, cuando las bases estaban llenas.
Vicente vio hacia tercera. Bowa hizo señas y el nica pensó que había acabado. Su susto fue que Casey Blake se vino hacia el home, mientras él abanicada con gran swing .
“Una de las cosas que mejor hago es tocar la bola y si me mandan a hacerlo, lo hago con todo gusto, pero no capté la seña. Bowa me indicó algo y parece que cuando yo bajé la cabeza para meterme al home de nuevo, él seguía haciendo señas y ahí yo me perdí. Pero como te dije, ahí también tengo una experiencia nueva que me va a servir mucho en el futuro”, aseguró.
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