Niño nica en dilema legal en EE.UU

Bryan Parnell, de 12 años, recuerda que cuando era más pequeño no tenía zapatos y que comía poco. Aún tiene presente la imagen de las pandillas en las calles de Managua y lo pobre que era allá, en comparación con lo que tiene ahora en Estados Unidos.

CALICO ROCK, ARKANSAS/ AP

Bryan Parnell, de 12 años, recuerda que cuando era más pequeño no tenía zapatos y que comía poco. Aún tiene presente la imagen de las pandillas en las calles de Managua y lo pobre que era allá, en comparación con lo que tiene ahora en Estados Unidos.

Aquí no tiene ya que preocuparse por no tener ropa o calzado o por la incertidumbre sobre cuándo podrá comer de nuevo.

Y en la Escuela Primaria Calico Rock es popular entre alumnos y profesores, y se destaca tanto en las actividades deportivas como en las académicas. Parnell no siente un vínculo afectivo especial por su país natal, donde no desea vivir jamás.

Pese a que fue adoptado legalmente desde hace cinco años, enfrenta ahora un dilema. El 7 de julio del 2005 fue uno de los días más felices en la vida de Joseph y Maria Parnell. En esa fecha, un juez en el condado de Logan firmó los documentos de adopción, con lo que Bryan se convirtió oficialmente en su hijo.

Casi tres años después, el 8 de abril del 2008, surgieron problemas cuando la pareja solicitó un pasaporte para Bryan.

“El pasaporte no llegó, y nos dijeron que estaría aquí en diciembre”, dijo Joseph Parnell. Fue entonces cuando Joseph se enteró que Nicaragua no reconocía la adopción y no se expediría el pasaporte. Así, Joseph comenzó a hablar con funcionarios del Gobierno y con gente de la embajada nicaragüense.

Se le dijo entonces que, debido a que Bryan fue adoptado en Estados Unidos, nunca se le daría un pasaporte. “Tiene que ir a Nicaragua y volver, y entonces puede ser reconocido automáticamente”, dijo Joseph que le comentaron los funcionarios.

Pero viajar a Nicaragua y regresar implica otros problemas.

Pese a que la embajada dijo que podía dar a la familia un pase para llevar a Bryan a Nicaragua, no es posible dar una solución si los funcionarios del país centroamericano no le permiten regresar a Estados Unidos. Y eso es exactamente lo que ocurrirá, dijo Joseph, porque ha estado en contacto directo con funcionarios de Nicaragua y ha enviado cartas incluso al presidente de ese país, Daniel Ortega.

“He escuchado que los atletas pueden adquirir rápidamente la ciudadanía a fin de competir en los Juegos Olímpicos, y que los ricos y famosos pueden viajar a otro país, adoptar a un niño y regresar con él ese mismo día. Y que ese niño se convierte en ciudadano en cuanto entra a Estados Unidos”, dijo Joseph.

“Los cubanos que llegan ilegalmente a Estados Unidos pueden quedarse en este país porque Cuba es un país comunista. Nicaragua también es un país comunista. ¿Cuál es la diferencia? Creí que Bryan se convertiría automáticamente en ciudadano, pero eso no es verdad”, indicó.

Además, Bryan no puede tener un número de Seguridad Social y, al menos que pueda adquirir la ciudadanía, no podrá tampoco recibir educación superior bajo las prestaciones otorgadas a su padre, como ex combatiente discapacitado.

Joseph dijo que las autoridades de inmigración le habían dicho que llevaría dos años el trámite de la clave de Seguridad Social del menor.

DE MAL EN PEOR

Dos años después, Joseph dijo que algunos funcionarios les dijeron que habían presentado información errónea y tendrían que solicitar la ciudadanía para el menor. La situación se complica aún más por el hecho de que hay un plazo que vence en septiembre, cuando Bryan cumple 13 años, para que adquiera la ciudadanía.

Una nube negra en el horizonte no impide que la familia pueda disfrutar al pequeño. A Bryan le fascina el basquetbol y es un buen estudiante.

Bryan dice que quiere graduarse en Calico Rock y que su sueño es asistir a la Universidad de Arkansas y jugar con los Razorbacks.

“No quiero regresar” a Nicaragua, dijo. “Quizás de visita sí, pero no a vivir”. Bryan tenía 3 años cuando llegó a la vida de los Parnell, luego que sus padres emigraron con el menor a Estados Unidos y lo dejaron con un tío en Dakota del Sur.

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