La muerte de la adolescente Valeria Carolina Ortega Leiva, de 15 años, mantiene preocupados a los habitantes del barrio Santa Rosa de Managua.
El hecho de sangre tuvo lugar la noche del miércoles cuando Valeria se encontraba en su casa de habitación.
Esa noche, los vecinos señalan que lo único que observaron fue a dos motorizados de identidad aún desconocida merodear por el lugar en busca “de alguien o algo”.
Sin embargo, sigue siendo un misterio el porqué la ahora occisa resultó perjudicada.
Valeria Carolina fue víctima de un balazo a la altura de la cadera.
Aparentemente, los motorizados también hicieron disparos al aire y dirigidos hacia la casa de la víctima logrando impactar a la joven, quien dos horas después de ser trasladada al Hospital Alemán Nicaragüense se entregó a la muerte.
Los resultados del Instituto de Medicina Legal (IML) revelaron que la bala le destruyó la pelvis, razón por la cual su estado de salud fue cada vez más grave hasta morir.
Según los familiares, esa noche un muchacho de identidad aún desconocida se acercó a la casa para comprar un refresco y mientras lo atendían, Valeria salió al portón de la casa cuando de pronto los motorizados aparecieron en plena calle repartiendo balazos.
Luz Marina Chamorro Zapata, abuela de la víctima, aseguró que los motorizados, al parecer, querían matar al hombre que se acercó a comprar el refresco, como una especie de pasada de cuentas, sin embargo éste logró escapar de los delincuentes.
Durante la balacera también resultó herido en la pierna uno de los vecinos y conocidos de Valeria, el gemelo Luis Enrique Páramo Espinoza, de 18 años.
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