CIUDAD DEL VATICANO
El Vaticano enfrenta una de las crisis más graves de los tiempos modernos a medida que el escándalo de abusos sexuales se acerca al mismo Papa Benedicto XVI, amenazando no sólo su legado, sino el de su reverenciado predecesor.
Benedicto asumió una posición mucho más enérgica en el caso de los abusos sexuales que Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril del 2005, cuando ascendió al papado hace cinco años, disciplinando a un clérigo favorito del pontífice anterior y alejando de la Iglesia a otros bajo una nueva política de ninguna tolerancia.
Pero persiste la impresión de una Iglesia remisa y de un Papa responsable de permitir la permanencia en sus parroquias de sacerdotes pedófilos.
En un editorial, el National Catholic Reporter en Estados Unidos exhortó a Benedicto XVI a aclarar su papel en el “mal manejo” de los casos de abusos sexuales, no solamente en la crisis actual, sino también durante sus funciones en los años ochenta como arzobispo de Munich y después al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Todo se reduce a la cuestión de qué sabía el Papa y cuándo. La respuesta casi seguramente determinará el destino del papado de Benedicto.
A medida que se acerca la Semana Santa, el período más solemne del calendario cristiano, grupos de víctimas y otros reclaman que Benedicto XVI acepte su responsabilidad personal. Y unos pocos dicen que debería renunciar.
INTENCIÓN: ATACAR AL PAPA
Algunos temen que la crisis aleje a los católicos de la Iglesia. Una encuesta en la Alemania natal del pontífice revela disgusto entre los católicos, mientras prevalece un profundo resentimiento en la otrora firmemente católica Irlanda.
A medida que el clima se enrarece, el Vaticano muestra creciente impaciencia con sus denuncias de lo que considera una campaña para desprestigiar al Papa.
L’Osservatore Romano, la publicación del Vaticano, dijo esta semana que había “una intención clara y despreciable” de atacar a Benedicto VXI “a cualquier costo” con las recientes revelaciones sobre el modo en que el Vaticano manejó los abusos por parte de religiosos.
Pero mientras la atención se centra en el Papa, se plantea una cuestión quizás más espinosa acerca de cuánto sabía sobre los abusos sexuales el reverenciado Juan Pablo II.
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