II Entrega
Así funcionan las sociedades que “lavan” propiedades dentro de las estructuras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Corría enero de 1993 cuando esta historia llegó a la comisión de ética del actual partido de Gobierno.
Por primera vez un comandante, Bayardo Arce Castaño, era denunciado por abusos y por quererse apropiar de un terreno propiedad de la familia Jarquín Molina.
Según Antonio Jarquín, antiguo embajador sandinista en Washington y el principal afectado, esa propiedad puede costar actualmente entre dos millones y tres millones de dólares, toda una fortuna.
Jarquín y su esposa, Luisa Molina Irías, cuentan que conocieron a Arce en la clandestinidad, cuando únicamente tenía unos jeans y empezaba a despuntar como dirigente.
La otra cara la avistaron al caer la revolución en 1990, cuando un mensajero se aparcó en el patio de su casa, medio kilómetro al sur de los semáforos del Siete Sur, en Managua, para proponer algo: “Dice el comandante que es mejor que la donación del terreno se haga de otro modo. Que firme usted una escritura de compraventa, donde la cantidad pactada en que yo vendía mi propiedad era de un dólar”, recuerda Molina Irías.
Allí empezaron los problemas de esta familia que donó de palabra en los años setenta esta propiedad, localizada en los alrededores de Plaza Inter, para que el dinero fuera utilizado en la compra de armas y ayudar a los jóvenes guerrilleros que soñaban con botar a Somoza.
Entonces, al calor de la lucha contra la dictadura, hicieron esa promesa a Pedro Aráuz Palacios y a Eduardo Contreras, dos de los líderes de la guerrilla.
El terreno es actualmente un gran parqueo en los alrededores de Plaza Inter.
APARECE LA SOCIEDAD
Después de pasar por varias sociedades comerciales, todas bajo control de Arce, la propiedad estuvo en poder de Administración y Servicios Varios S.A. (Adysa), la misma empresa a nombre de la que están los terrenos donde el Seguro Social levantó ahora una farmacia bautizada como Simón Bolívar por la administración actual.
Esa farmacia fue denunciada por la Asociación de Farmacias Unidas de Nicaragua, que demostró que están en el mercado haciendo competencia desleal al resto de empresarios.
- LA PRENSA conoció que la Cámara de Comercio ya discutió la incursión de la farmacia del INSS en el negocio de las farmacias, pero se desconoce qué acordaron. Mario González, presidente de esa cámara empresarial, no pudo ser localizado anoche, pues se encontraba fuera del país.
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“Mi terreno ha venido en el registro de la propiedad (merced a trucos diversos), pasando de “unos dueños” a “nuevos dueños” que son siempre “los mismos dueños”. Mi propiedad, si bien ha sido hecha circular a través de diversas empresas y sociedades anónimas, nunca ha estado fuera de la esfera de influencia del comandante Arce, sus allegados, subalternos o amigos íntimos, y en múltiples oportunidades se ha tratado de convertir en dólares vendiéndola”, aseguró la denunciante.
Luego continuó: “Estas empresas son: Administración y Servicios Varios S.A. (Adysa), Industrias de Ropa Estilizada S.A. y Negocios Inmobiliarios Beta S.A.”.
Así se lo informó Molina Irías al secretario general del FSLN, Daniel Ortega, en una carta fechada el 12 de septiembre de 1996.
Adysa está inscrita en el registro mercantil y está vinculada a las directrices del hoy partido de Gobierno.
LA CASA DE PLAYA DE ARCE
Adysa también fue dueña en su momento de la casa de playa de Arce Castaño en El Velero, según reportes periodísticos de agosto de 2009.
La sociedad comercial se adueñó de la casa de playa después de otro despojo, pero esta vez a la familia del ex presentador de televisión José Venancio Berríos.
Berríos vio cómo en 1990 la casa familiar pasó a manos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Entonces le cambiaron números registrales y ahí apareció Adysa comprándola en 250 mil córdobas, de acuerdo con la documentación.
El representante legal de esta sociedad era Plutarco Cordero Ardila, hermano del ex jefe nacional de la Policía, el primer comisionado Edwin Cordero Ardila, retirado desde septiembre de 2006, cuando asumió la primera comisionada Aminta Granera Sacasa.
Pero la maraña de compras se aclaró cuando finalmente una abogada de Arce, Astrid Cruz Pérez, la adquirió en diez mil córdobas, una suma módica de acuerdo con Berríos.
ARCE NO QUIERE HABLAR
La tarde del jueves pasado, cuando quisimos consultar a Arce, nos encontramos un muro.
El viejo comandante, que se multiplica en infinidad de negocios en el país, dijo: “Sé quién habla, pero a mí no me interesa hablar con usted”.
La conversación duró tres segundos.
Arce es el asesor económico presidencial y uno de los hombres más poderosos del país. En la universidad su nuera alguna vez escuchó que le decían “caimán”, porque acababa con cuanto periodista se le ponía enfrente, un mérito que debería ser repudiable para alguien que en sus años mozos se dedicó al oficio de reportero.
EL ARCHIVO DE LOS JARQUÍN
La copiosa documentación del caso de los Jarquín está en nuestras manos. Arce fue absuelto de toda culpa en su momento por los miembros de la Dirección Nacional. Muchos años después, el conflicto con el terreno continúa y aún se aparecen posibles compradores que les piden a este matrimonio que cuente la historia para no pecar de ingenuos.
Los Jarquín dicen que no recibieron respuesta positiva de parte del FSLN y prefieren no hablar del tema.
Sí ratifican que son auténticos los documentos en nuestras manos.
A la memoria de esta familia, de vez en cuando, asiste la misma imagen. Arce en su oficina intentando convencerla para que donara el terreno y ayudara a “los compas” que quedarían afectados tras la derrota electoral. Había una amistad que para ella evitaría que él les hiciera daño. Se equivocó y, aunque firmó un documento de buena voluntad, hoy recuerda que todo fue bajo engaño.
En 2008 Arce se describió a cuerpo completo en el semanario 7 Días : “Cuando perdimos las elecciones los sandinistas salimos a terminar nuestras carreras, a volver con nuestras familias, a comenzar nuestros negocios, lo cual les pareció a ellos un pecado. Yo me pregunto qué es lo que quieren que uno sea, empresario o guerrillero. ¿Quieren que tenga que asaltar un banco para mantener a mi partido?”.
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