God of War III

Como confrontación final, God of War III es épico como las circunstancias requieren. Dioses, Titanes y otras criaturas mitológicas se unen para suministrar al juego un repertorio inmejorable, conformando un auténtico homenaje a la mitología griega.


Por Erick Martínez

Como confrontación final, God of War III es épico como las circunstancias requieren. Dioses, Titanes y otras criaturas mitológicas se unen para suministrar al juego un repertorio inmejorable, conformando un auténtico homenaje a la mitología griega.

Ya sea como jefes finales, como mini jefes, simples enemigos, personajes secundarios e incluso escenarios mismos. Todo ello con la inestimable colaboración de la brutalidad que Kratos ha mostrado en esta venganza teñida de rojo contra Zeus.

Decapitaciones y mutilaciones teñirán la finalización de cada combo y los golpes de gracia de los jefes, de una crueldad tan esperada, como impresionante y familiar al mismo tiempo. La determinación inquebrantable del espartano proporciona un festín gore sin pudor alguno pocas veces contemplado. Definitivamente es un juego tentador.

ARMAS

Más allá de las armas, Kratos se equipara con reliquias y poderes mágicos. Kratos desmembra con una casi insoportable violencia, como una de las secuencias más utilizadas del juego, y que nos permite iluminar la oscuridad y cegar a los enemigos, o el Arco de Apolo, que lanza proyectiles a distancia.

Estas reliquias y magias continúan acciones ya vistas en anteriores God of War, algunas como el Vellocino de Oro, las Alas de Ícaro o alguna cabeza de alguna Gorgona, lo cual puede ser criticable, ya que predominan las mismas. Son pocas las que aportan algo diferente.

GRÁFICOS

Los primeros minutos de juego ya demuestran que la trilogía de Kratos marca un nuevo estándar en su género. Escenarios minuciosos con todo tipo de matices y colores, explosiones, monstruos, gigantescos titanes, efectos de luz en tiempo real y moviéndose endiabladamente rápido. Ahí, en esos instantes, es donde se encuentra el primer ejemplo de grandeza visual.

A lo anterior le siguen, cámara sobrevolando una escena caótica hasta llegar a lomos de Gaia. Frenazo delante de Kratos y empieza la acción. Sin cambios técnicos, con el mismo motor y con el mismo nivel. Tres escasos minutos sirven para, sin entrar a valorar detalles y aspectos técnicos de toda índole, ver un motor que exprime Playstation 3 como ningún otro juego.

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