CORRESPONSAL/ GRANADA
El suboficial Fernando Javier Rodríguez Gutiérrez, de 26 años, perdió la vida la noche del sábado tras recibir un disparo accidental que salió del arma de reglamento del también suboficial Isaías Vega Solano, al darse un forcejeo con los familiares del sujeto Alejandro Antonio Urcuyo Benavente, de 26 años, el que había sido capturado por alterar el orden. La bala entró por el costado izquierdo y salió por el costado derecho.
El caso se dio cuando ambos oficiales atendían una denuncia de alteración al orden en el barrio La Gran China, de Granada. Este sitio ubicado al sureste de la ciudad es considerado por la Policía como peligroso por la cantidad de expendios de droga que hay en el sitio.
La bala también hirió a Mariana Benavente Morales, de 46 años, madre del sujeto Alejandro Urcuyo, cuando ésta trataba de evitar que se llevaran al hijo.
El lamentable hecho ocurrió cerca de la media noche del sábado. El policía fue auxiliado por sus compañeros y trasladado al Hospital Amistad Japón Nicaragua, sin embargo murió en el trayecto, mientras el suboficial Vega fue detenido.
Rodríguez era originario del barrio Monimbó, de Masaya, hasta donde fue llevado el cuerpo la madrugada de este domingo para ser velado por sus familiares. La jefatura policial de Granada le rindió homenaje póstumo la tarde de ayer.
El comisionado mayor Ramón Avellán, jefe de la Policía de Granada, dijo que la noche del sábado se realizaba un plan de acción en los barrios sureste de la ciudad con el fin de controlar focos delictivos y expendios de droga.
El plan era de 8 de la noche a la 1 de la madrugada y estaba dirigido por los jefes de sectores, entre los que estaba el policía fallecido.
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