“Pedimos justicia y más seguridad para los vigilantes”, exclamó Carlos Pineda, padre de Rodrigo Salomón Pineda Silva, de 30 años, un vigilante que murió el pasado miércoles cuando realizaba su trabajo.
Frente al hecho sangriento, la Policía de Nindirí sigue las investigaciones.
Rodrigo Salomón murió de un escopetazo en el pecho en Residencial Palmanova, donde se desempeñaba como guarda de seguridad.
Los hechos ocurridos esa madrugada despertaron la sospecha de la Policía para investigar a los compañeros de trabajo del ahora occiso, sobre todo al guarda a quien él había relevado la noche anterior al crimen.
El comisionado Ernesto Guillén, de la Policía de Nindirí, dio a conocer que hasta el momento lo que se conoce es que el móvil del homicidio fue el robo, porque la escopeta que utilizaba Pineda Silva y su bicicleta no fueron encontradas en la caseta de la entrada principal a las viviendas.
Sin embargo, la Policía de esa localidad ha desplegado un grupo de patrullaje con el fin de observar la llegada o estadía de personas sospechosas que puedan estar involucradas en el sangriento hecho que mantiene asustados a los vecinos.
Piden justicia
Los familiares del ahora fallecido piden a las autoridades que se resuelva el caso de Rodrigo, porque hasta donde tienen conocimiento éste no tenía problemas con nadie, razón por la cual se descarta la presencia de algún enemigo.
Sin embargo, no descartan que quienes lo mataron se llevaron sus pertenencias para despistar a la Policía en sus investigaciones.
Según la Policía, el objetivo principal es encontrar a los involucrados, de quienes se sospecha sean más de dos personas, porque el cuerpo fue arrastrado un kilómetro hacia dentro desde la entrada principal de la residencial.
El comisionado Guillén recomienda a los dueños de empresas de vigilancia no dejar solos a los guardas de seguridad en un lugar, sino en compañía de otro agente.
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