Santiago de Chile/AP
Una estimación inicial del gobierno del presidente Sebastián Piñera apunta a que los daños por el devastador terremoto y tsunami de febrero y por la serie de fuertes réplicas, alcanzaría a los 30,000 millones de dólares.
El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, señaló que un cálculo preliminar indica que los daños ascenderían a esa suma, pero que no todo ese monto corresponde al fisco. El anterior gobierno de la presidenta Michelle Bachelet calculó que en infraestructura y locales hospitalarios los destrozos eran de unos 5,000 millones de dólares.
Además de los destrozos en al menos unas 500,000 viviendas, en carreteras y hospitales, muchos colegios y escuelas resultaron destruidos o severamente dañados, por lo que hay aún 1.25 millón de estudiantes de enseñanza básica y media sin clases, según informó el ministro de Educación, Joaquín Lavín.
Por lo menos 497 personas murieron durante la catástrofe y aún no se aclara el número de desaparecidos.
Las actividades escolares comenzaron la semana pasada, pero en las zonas más afectadas debieron postergarse hasta poder contar con locales seguros o disponibles, ya que los que no quedaron inutilizados son usados como albergues para los damnificados.
Un fuerte temblor de magnitud 6.9 el jueves, que alteró la transmisión del mando a Piñera, aumentó los daños con nuevos derrumbes de viviendas, cortes de caminos o puentes.
El ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac, manifestó que ya existe un catastro de los daños y que si bien la conectividad está asegurada, “tenemos que mejorar la eficiencia de esa conectividad”.
PRIORIDADES
La reconstrucción deberá ser la prioridad para el nuevo gobierno. El ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, estimó que en todo caso la destrucción registrada no alterará tan significativamente el crecimiento económico el país, que señaló podría estar entre 4.5 y 5 por ciento. Añadió que el Gobierno mantiene su promesa de campaña de crear un millón de empleos y de tener un crecimiento promedio del 6 por ciento en sus cuatro años de gestión.
Piñera, a su llegada al palacio de gobierno el viernes, declaró que le dio a sus ministros las primeras tareas para la reconstrucción y les entregó simbólicamente a cada uno un casco de constructor y un cronómetro. “El casco, porque hay que reconstruir y el cronómetro, porque hay que hacerlo muy rápido”, dijo el Presidente.
Piñera, después de asumir la Presidencia, desplegó una intensa actividad, que incluso lo obligó a abandonar anticipadamente un almuerzo que le ofrecía a los presidentes visitantes.
Luego de visitar dos ciudades afectadas por los sismos, el mandatario realizó el jueves en la noche una reunión de emergencia con sus ministros, que concluyó pasada la medianoche.
Señaló que la instrucción que entregó a sus colaboradores es que si bien hay que hacer un diagnóstico de los daños, “eso no puede evitar que comience la acción. Hay cosas que sabemos que tenemos que hacer”, dijo.
El mandatario asistió el viernes al tradicional Te Deum de acción de gracias ecuménico, que esta vez se realizó frente a la Catedral de Santiago, una ceremonia tradicional durante los cambios de gobierno, instaurada por el derrocado ex presidente Salvador Allende en 1970.
La Catedral, frente a la Plaza de Armas capitalina, data de 1748 y con el terremoto de febrero y las posteriores réplicas sufrió daños que por precaución la mantienen cerrada.
El Gobierno anunció para la próxima semana el envío del proyecto de ley de reconstrucción.
“POCO PROBABLE”
Sergio Barrientos, director científico del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, consideró que es “muy poco probable” que se produzca un nuevo terremoto de gran magnitud en el centro y sur del país, aunque el resto del territorio está expuesto a fuertes sismos.
“Pueden ocurrir en cualquier parte del país exceptuando las zonas donde ocurrieron estos últimos terremotos, el de 1960 y el del 2010”, dijo el sismólogo a radio Cooperativa, en alusión a los devastadores sismos de Valdivia, en 1960, y el del pasado 27 de febrero.
Según el experto, en el sur del país “se ha liberado tanta energía en el último tiempo que es muy poco probable que se genere otro terremoto”, aunque desde la zona central hacia el norte, Chile está expuesto a fuertes movimientos telúricos “que van a ocurrir en algún momento, no se sabe si en un año, en veinte o en cincuenta años”.
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