Gloria Picón Duarte
Día a día los adolescentes, jóvenes y niños están expuestos al consumo de sustancias, tanto legales como ilegales y lo que puede iniciar como un simple experimento puede terminar en una adicción o en un desenlace fatal, si los padres no están atentos a lo que sucede con sus hijos.
El licenciado Alberto León, sicólogo especialista en terapia en adicciones de la Clínica El Roble, señala que existen dos clasificaciones del uso de sustancias. La primera es el uso no problemático y la segunda el uso problemático.
El especialista afirma que en la primera podemos encontrar al consumidor casual que esporádicamente consume alguna sustancia, por ejemplo una cerveza en un partido de béisbol, una taza de café en la oficina, un cigarrillo después de almuerzo y aquí mismo podemos encontrar a quienes ingieren sustancias ilegales o legales como alcohol sólo por experimentar, siendo en su mayoría adolescentes.
“Los jóvenes usan mucho experimentalmente, porque en ese momento están buscando su identidad y en ese sentido quieren parecerse a otros jóvenes y a la vez ser diferentes”, señala León, quien añade que en esta etapa los adolescentes se separan de los padres y buscan apoyo en sus coetáneos y si sus compañeros son emos hay que imitarlos a ellos.
En el uso problemático, están los adictos y los abusadores, siendo el primero el que consume una gran cantidad de sustancias, que tiene problemas graves en su vida emocional, laboral, educativa o familiar, incluso en su vida legal. León señala que la diferencia del abusador con el adicto es muy pequeña, es algo orgánico. “Un abusador de sustancias puede detener el uso de la sustancia, el adicto ya no puede parar sin sufrir del síndrome de abstinencia. Está obsesionado con el consumo, ya es un consumidor crónico, pero una persona puede tener uso problemático sin ser adicto”.
León señala que un joven o adolescente difícilmente va a ser un adicto, al menos que sea un consumo infantil, es decir que tenga años de consumo.
Adicción en los genes
Según le especialista en adicciones existen muchos estudios que han demostrado que hay un factor genético que predispone al consumo de drogas. “Si se analizan los árboles familiares de los adictos, encontramos que hay familiares adictos, se puede transmitir a través de los genes la necesidad de la sustancia”.
León señala que hay tres fenómenos para producir la adicción: el factor genético, una familia disfuncional, donde intervienen el modelaje, motivaciones para el consumo como la violencia, la falta de límites, falta de supervisión de los padres, por que muchas veces un escape a los problemas son las drogas y por último el contacto con la sustancias.
Factores detectores
Es común ver que los jóvenes en el desarrollo de la adolescencia hagan cosas raras o extremas, como vestirse raro, hablar diferente, lo cual puede ser normal. Sin embargo existen factores muy claros que le pueden indicar que un adolescente está consumiendo sustancias.
Por eso el especialista aconseja analizar bien qué cosas van a impedir que su hijo o hija entre en contacto con la sustancias, qué situaciones pueden provocar que su hijo entre en contacto con la sustancia y cómo detectar el consumo.
Un signo de alarma según el especialista es el cambio de horarios repentino. Si su hijo iba al baño por la mañana y de repente sólo lo hace por la tarde, lo hace porque el baño es algo muy privado. Puede cambiar los horarios para dormir, duerme por la tarde y están despiertos por la noche, en gran parte puede hacerlo para descomponer el ciclo de vigilancia de los padres quienes quizá trabajan todo el día, regresan a las seis, entonces los hijos para cansarlos llegan a las diez, once, los padres están cansados y ya no revisan si consumió alcohol o drogas.
Otro factor, según León, es el cambio de amistades. “Los padres conocemos cuáles son las amistades que tienen, y si empiezan a aparecer personajes raros puede ser el que suministra drogas o quien induce al consumo, puede ser alguien mayor que su hijo o jóvenes de la misma edad con problemas educativos, con dificultades en el colegio, que no eran conocidos, son amistades repentinas”.
El sicólogo afirma que también los hábitos higiénicos cambian, ya que quienes consumen drogas tienden a ocuparse más de las sustancias que de su vida personal, las uñas están quemadas, cambian los hábitos alimenticios, una persona, por ejemplo que consume marihuana va a comer mucho más, en cambio si lo que usa es cocaína va a comer muy poco, todo depende del tipo de sustancia que ingiera.
Aunque el especialista aclara que con estos cambios en el hábito alimenticio pueden darse situaciones confusas, que no necesariamente indiquen consumo de drogas, sino el de otros problemas como la bulimia y la anorexia.
Otra señal de alarma es el aislamiento social. “La persona que consume alguna sustancia tiene tres retos: cómo conseguirla, cómo consumirla y cómo ocultar el consumo y para eso requiere aislamiento, así que no sólo se aislan de los padres, sino del resto de la familia, aunque hay que estar claro que el aislamiento no siempre quiere decir que consuman drogas”, señaló León.
Algo de lo que hay que estar claro, según León, es que los jóvenes están expuestos a las drogas tanto legales como ilegales, ya que cada vez se globalizan más, la velocidad de adquisición es más rápida, la información es más rápida, lo jóvenes están expuestos a esa velocidad, lo mejor es estar informado, fortalecer los valores familiares, si el joven están en problemas no satanizarlo, hay que abrir espacio de comunicación para ver qué está pasando, porque de lo contrario puede empujarlo hacia las drogas.
Consejos del sicólogo Alberto León
“Las drogas siempre cobran su factura”.
Globalización: hoy es muy difícil no darse cuenta porque hay mucha información, muchos medios de control, pero hay otros fenómenos como las dependencia no químicas, como juegos en línea, chat, cualquier dependencia, se aísla de su vida social, deteriora sus relaciones familiares y sociales, bajan su rendimiento educativo, se agotan más, descuidan sus hábitos. También aparece el rechazo social, baja autoestima, depresión, empiezan las personas a fatalizarse
Ojo con las pastillas: hay un gran riesgo con la anfetaminas, porque en el país ya hay laboratorios, las pastillas se parecen a otras, así que mucho ojo con ellas, si su hijo tiene pastillas que no conoce y no le han recetado, mucho ojo, están pueden tener diferentes formas, colores y grabados.
Hablar de drogas en casa: es recomendable hablar de drogas igual que otros temas, porque suponer que ellos no saben del tema es errado, en la calle hay gente especializada en hablar de los beneficios de las drogas. Hay que informarse de los tipos de drogas y de los efectos que producen y hablar abiertamente del tema.
También es importante el modelaje. En cuanto al alcohol y la nicotina hay que entrenarles el uso moderado, pero después de los 16 años, por que si se les prohíbe completamente la van a buscar, hay que enseñarles el uso responsable de la sustancia.
Establecer relaciones afectivas con los hijos. Hay que tener claro que los padres pueden tener una relalción amigable con los hijos pero nunca va a ser su amigo, porque se pierde la jerarquía, hay que tener una comunicación abierta dentro del marco del respeto y las normas y reglas deben ser claras y con afecto.
Fortalecer las relaciones familiares, promover actividades familiares, como planificar alguna excursión y dejar que su adolescente colabore en la organización. Desayunar y cenar en familia, porque las estadísticas indican que niños que cenan habitualmente con su familia tienen menor probabilidad de drogarse.
Si descubre que su hijo está consumiendo alguna sustancia no es recomendable un tratamiento drástico, como llevarlo a un centro de rehabilitación e internarlo, porque llegan a un centro de aprendizaje de otras drogas, se tiene que trabajar la reducción del daño, al menos que ya esté callejizado, si es un joven que está experimentando hay que investigar si fue una vez, si es frecuente, se puede hacer un tratamiento de prevención con un especialista y ver que está produciendo el consumo, antes de la pastillas o del alcohol siempre hay un problema emocional, hay que ver que lo está aventando hacia la droga, se pude hacer un tratamiento ambulatorio, porque sino puede resultar peor la medicina que la enfermedad.
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