El 27 de enero de este año Caruso llegó enfermo. Vomitaba. No comía. No quería caminar. No ladraba. Todo diagnosticaba que Caruso tenía infección gastrointestinal.
Después de tres día de tratamiento y sin observar cambios en su salud fue internado. Estuvo con suero, tomando vitaminas y minerales, bebiendo antidiarreicos, en fin el pequeño labrador pasó en observación día y noche. “Fue tratamiento completo”, dice una de las médicos veterinarias de Mundo de Mascota.
Mundo de Mascota es una pequeña clínica veterinaria montada por dos amigas: Eglantina Solórzano Aburto y Mariely Lazo. El objetivo es tratar de salvar, a toda costa, la vida de los animales.
“Al egresar de la universidad teníamos que buscar cómo trabajar. Entonces a mi amiga se le ocurrió que montáramos nuestra propia clínica”, dice Eglantina.
Montar una clínica no sería tarea fácil. Pero la fe en Dios y su amor por los animales fueron más fuertes. “Primeramente nos sentamos a ver la posibilidad de entablar un negocio. Queríamos algo completo, aparte de la clínica un laboratorio. Fueron como siete meses en decidirnos si la poníamos o no, además teníamos que pensar en los agentes vendedores, casa comerciales, lugar… en fin, en todo”, recuerda Solórzano.
El 16 de diciembre del año pasado inició el proyecto. Este par de emprendedoras buscó y alquiló un pequeño lugar, ubicado en la pista de Rubenia. Un escritorio, un par de sillas, una vitrina y una mesa para revisar a los animales decoraban su clínica. Pese a la competencia que tienen en el sector, donde hay tres clínicas más, la aceptación de la gente ha sido buena. “No nos podemos quejar”, agrega esta chica de tez blanca.
Eglantina tiene 23 años. Es la menor de 3 hermanas y en el 2003 entró a estudiar Medicina Veterinaria en la Universidad Nacional Agraria. Dice que la carrera es pesada, como todas, pero que si te gusta y te entregás en cuerpo y alma sentís que el tiempo y las horas de estudio se pasan “balazo”.
“Si a vos no te gusta no vas a rendir. Es una carrera pesada, hay muchos contenidos, prácticas, es una carrera agitada. Mientras mi familia celebraba, yo estaba en El Tuma, La Dalia, haciendo prácticas”, agrega, “además estamos conscientes de que a la clínica le falta mucho, pero con lo poco que tenemos tratamos de hacer un buen trabajo”.
En la universidad le enseñaron a tratar especies domésticas, mamíferos, aves, ganado mayor y menor, así como algunos reptiles… ¿Y las especies exóticas? “Eso no lo imparten”, dice. Pero es uno de sus retos: conocer sobre especies exóticas y poder trabajar con ellas.
A Eglantina le gusta escuchar música y leer. Dice que se considera una persona alegre, humilde y amorosa. “En el ámbito profesional no creo que lo sé todo. Estoy abierta a prender cosas nuevas”, expresa.
Caruso asimiló bien el tratamiento. Después de haber estado en coma goza de buena salud. Su dueña está feliz y agradecida. La “doc” logró que el pequeño labrador de tres meses, volviera a despertar a su dueña por las mañanas con sus feroces ladridos.
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Mundo de Mascota está ubicada de los semáforos de Rubenia 200 metros arriba. El horario de atención es de lunes a sábado, a partir de las 8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., y los domingos hasta el mediodía.
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