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Maestra de las danzas

Blanca Guardado lleva 40 años sobre los escenarios. A sus 58 años de vida, Blanca Guardado, directora y fundadora del Ballet Folclórico Tepenahuatl se ve más llena de vida que nunca, esbelta, siempre carismática y ansiosa de seguir investigando y promoviendo las danzas folclóricas del país.

Auxiliadora Rosales

A sus 58 años de vida, Blanca Guardado, directora y fundadora del Ballet Folclórico Tepenahuatl se ve más llena de vida que nunca, esbelta, siempre carismática y ansiosa de seguir investigando y promoviendo las danzas folclóricas del país. Recientemente su ballet compuesto por 56 miembros celebró el 29 aniversario.

Se define como una eterna enamorada de las danzas, para ella sus mejores medallas son sus cuatro hijos: Erick Alejandro Cheyla, Adriana y Octavio Salomón y por supuesto el Ballet Tepenahuatl.

Cuenta que de niña se inclinaba por el ballet clásico, pero los pocos recursos económicos de su familia lo impidieron. “Aprendí el paso sencillo en el Ramírez Goyena, cuando llegué a la Normal el profesor René Chavarría de Masaya llegó a dar un taller y ahí fue donde aprendí a zapatear. Para mí las danzas de marimba se volvieron enigmáticas, misteriosas, por el uso de máscaras, entre otras cosas”.

“Pero cuando llego a la UNAN a estudiar español me encontré con Alejandro Cuadra (q.e.p.d) y nunca más pude dejar las danzas folclóricas. Por 10 años fui bailarina principal del Macehuatl hasta que formé mi propio grupo. En esa época nuestras danzas folclóricas eran vistas como algo despectivo, pero a nosotros no nos importaba, todo lo contrario nos encantaba”.

Recuerda que el Tepenahuatl se funda en 1981. “Inició como un taller de danza folclórica en el Instituto Nacional de Comercio Manuel Olivares con 60 alumnos con deseos de hacer las cosas, por eso trascendimos”.

Para ella el trabajo en el ballet ha sido enriquecedor. Su mejor puesta en escena son los trabajo de la Costa Atlántica: palo de mayo, comparsa, palo encintado, danzas garifonas.

“La Costa Atlántica es erótica, es fertilidad, pero no vulgaridad”.

La mujer y las danzas

Blanca Guardado se  casó  por primera vez a  los 21 años,  de esa unión tuvo dos hijos: Erick Alejandro   y Sheyla Romero; de su segundo matrimonio procreó a Adriana y Octavio Salomón Alarcón.

La danza es de contraste, es una  relación hombre -mujer y no me gusta que el hombre compita en el escenario con la mujer, sino que se acompañen que haya armonía entre los dos.

Procuro que en mi trabajo los dos se   desarrollen por igual, cada quien es su rol.

Como mujer siempre estoy pensando en no agredir a la mujer con gestos. Procuro  en mi trabajo artístico que la mujer sea digna.

A pesar de haber formado a 4 generaciones de bailarines desea tener una escuela donde se formen maestros de danza.

Nosotras

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