La forma en que los nicaragüenses se preparan ante un desastre cambiará a partir del próximo año, ya que el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) actualizará el Plan Nacional de Gestión del Riesgo.
Así lo anunció ayer martes la directora de Prevención y Atención Territorial de la Secretaría Ejecutiva del Sinapred, Ligia Calderón, durante un taller de consultas sobre el tema, realizado en Managua.
Calderón explicó que los cambios consistirán básicamente en que la prevención no se planificará desde la Secretaría Ejecutiva hacia las comunidades, sino desde la población hacia el nivel central.
Esa filosofía se aplicará tanto para los planes de prevención como para los de respuesta y de mitigación, lo que permitiría un mayor acercamiento entre el punto de vista de los expertos y lo que realmente necesita la población, según la funcionaria.
Martha Beatriz Alemán, delegada del Gobierno Central en Granada, dijo que el actual Plan está basado en lo que los especialistas creían, pero ahora será la ciudadanía la que brinde su opinión desde el terreno en riesgo.
Alemán puso el ejemplo de los albergues, que a partir de 2011 probablemente no sean organizados desde una mesa, es decir desde el nivel central, sino que se tome en cuenta a las personas en riesgo para saber si una escuela puede servir para ese tipo de servicios.
El Plan vigente se ejecuta desde 2004. En éste se marcan las estrategias para proteger el desarrollo y la inversión, así como para la preparación y respuesta ante desastres, la protección financiera y la transferencia de riesgo, la participación y auditoría social, entre otros.
El Plan no será sustituido por alguna deficiencia, sino porque su vigencia estaba prevista para seis años.
Por esto la Secretaría Ejecutiva del Sinapred está elaborando el nuevo Plan este año, ya que en 2011 tendrá que presentar una nueva estrategia para los temas mencionados y otros a considerar, que sirva hasta 2015.
Calderón dijo que, a fin de cuentas, el objetivo primario de cualquiera de los planes continúa siendo la protección de las vidas humanas y de los bienes materiales, que la gente sepa estar preparada y qué hacer en una situación de emergencia.
Al igual que el Plan de 2004, el que se alista está previsto para ejecutarse ante desastres como terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, tsunamis, sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra y cualquier otro de la lista que afecta a Nicaragua.
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