La franja de 15 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera norte que protegía a los pinos de Nicaragua es historia.
En teoría esto beneficiará a los bosques y reactivará la industria maderera del norte, sin embargo, todavía está pendiente el tema de los controles de la explotación.
En su último número, La Gaceta, diario oficial, publica un decreto del presidente Daniel Ortega Saavedra por el cual se suspendió la veda para el corte, aprovechamiento y comercialización de árboles de pino en todo el territorio nacional.
Desde junio del 2006, la Ley de Veda para el Corte, Aprovechamiento y Comercialización del Recurso Forestal, prohibía la explotación de los pinares a 15 kilómetros o menos de las fronteras del país, en este caso, la del norte, que da con Honduras.
La exclusión del pino siempre fue polémica, porque se trataba de una de las principales industrias de departamentos como Nueva Segovia y Estelí.
Alcides Centeno, productor de madera, aseguró que esa industria se perdió en un 80 por ciento gracias a la veda, aunque no recordó el número de empleos perdidos.
El decreto presidencial se basa en estudios realizados entre octubre y enero, que determinaron que la veda había sido negativa para los bosques y para las poblaciones que dependían de los pinares.
Héctor Ramos Gutiérrez, presidente de la Cámara Forestal de Nicaragua, celebró la decisión del Ejecutivo, porque piensa que la veda provocó el desarrollo del gorgojo descortezador y la explotación irracional de los bosques.
Ramos afirmó que si bien los madereros dejaron de extraer los pinos, éstos fueron afectados por el avance de la frontera agrícola, ya que los campesinos empezaron a despalar para meter ganado y sembrar granos al no encontrar empleo en la industria de la madera.
EL PROBLEMA DE FONDO
Para Centeno la decisión tiene dos caras. El maderero cree que, por una parte, la veda tiene aspectos positivos porque reactivará el 20 por ciento de la industria del pino, aunque el restante 80 por ciento se habría perdido para siempre.
Centeno considera que habrá más empleo y los bosques obtendrán inversiones necesarias
La parte negativa es la falta de regulación.
A juicio de Centeno, debe haber mayor énfasis en la regeneración y repoblación de los bosques, y tratar de controlar a los intermediarios, entre el maderero y el comprador final, ya que éstos no ofrecen garantías a los clientes ni beneficios a los productores, pero además nunca son nombrados entre los responsables de la degradación ambiental.
Indalecio Rodríguez, ex director del Instituto Nacional Forestal (Inafor) y miembro de la Comisión Ambiental de la Asamblea Nacional, recordó que el decreto está de más si al final no se cumplen las regulaciones que manda la ley.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A