El desorden que se vivió en Haití, tras el terremoto del 12 de enero, probablemente no se repita en Nicaragua cuando ocurra un desastre de igual magnitud, afirmó el jefe de la brigada de la Unidad Humanitaria de Rescate (UHR), mayor Sergio Aguiar, al regresar del país caribeño, tras atender a miles de afectados.
Aguiar aseguró que en Haití impera el desorden en las labores de rescate y atención, debido a que no cuentan con un plan que les indique qué hacer en situaciones de emergencia.
- Esta semana Nicaragua dejó sentadas sus necesidades ante desastres provocados por el cambio climático y los recursos económicos para sustentarlas.
Junto con la Comisión Europea, el Sinapred decidió atender de manera prioritaria a los municipios de Ometepe, Jalapa, Corinto, El Realejo, Bonanza, Siuna, Rosita y Estelí, a través del Programa de Preparación ante Desastres (Dipecho), en su séptima edición.
Así Nicaragua tendrá acceso a dos millones de euros (casi tres millones de dólares), para enfrentar desastres relacionados con el cambio climático.
[/doap_box]
El jefe de la brigada, quien ayer regresó a Nicaragua, dijo que el desorden se observa en la cantidad de asentamientos humanos que hay por toda la zona del desastre en Puerto Príncipe, capital de Haití, así como la lentitud para garantizar los servicios básicos.
El mayor Aguiar aseguró que Nicaragua tiene la ventaja de contar con planes contingentes para los diferentes tipos de desastres que podrían ocurrir, como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, huracanes, inundaciones, entre otros.
De hecho, la UHR forma parte de la preparación con la que cuenta Nicaragua, ya que se trata de 600 soldados entrenados para efectuar labores humanitarias y de rescate en situaciones de emergencia.
El mayor Aguiar dijo que las principales necesidades de los haitianos son el agua pura y comida, pero afirmó que los cuatro grupos nicaragüenses de ocho militares cada uno, viajaron a Haití equipados con agua y raciones frías de alimentos, para trabajar de forma independiente.
QUEDAN DOS BRIGADAS
En Haití todavía quedan dos brigadas nicaragüenses de ocho personas cada una, que podrían llegar la próxima semana o dentro de 15 días, en dependencia de lo que las autoridades nicaragüenses decidan.
Ayer viernes regresó de Haití la segunda brigada, que también contaba con ocho integrantes médicos, tras un viaje de cuatro horas en el avión AN-26 B del Ejército de Nicaragua. La primera brigada regresó la semana pasada.
Para el anestesiólogo Humberto Mendoza y la enfermera Neidy Sánchez, la experiencia fue única desde el punto de vista humanitario, ya que a pesar de tanta pobreza, los haitianos se apoyaba entre sí, al punto que siempre había alguien que ayudaba a tumbar la principal barrera de la asistencia, como es el idioma.
Para estos militares la experiencia fue importante, porque nunca habían experimentado una situación similar.
Para el mayor Aguiar, quien vivió el terremoto de 1972 en Managua, todo se trató de recordar aquella catástrofe.
Los brigadistas nicaragüenses trabajaban cada día de 7:00 a.m. a 4:00 p.m. Aseguraron incluso que no tuvieron problemas con la delincuencia, ya que siempre había gente protegiéndolos.
Hasta el momento de hacer las maletas, la misión nicaragüense había atendido a 11,384 personas, según el mayor Aguiar, una cantidad elevada si se toma en cuenta que tiene 22 días de estar en la zona del desastre.
Sin embargo, los brigadistas informaron que el tipo de atención que requiere la población está cambiando poco a poco.
Al inicio necesitaban rescates de emergencia, atención por quebraduras de huesos, golpes o heridas. Ahora se atiende a las personas por enfermedades características de las epidemias, como diarreas, ya que la suciedad en Puerto Príncipe está empezando a hacer efecto.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A