Christian Korsgard
Tomado de la revista El Eslabón
Ulla Tornaes es clara: “No quiero utilizar la cooperación danesa para apoyar al Gobierno de Nicaragua y de esa manera apoyar un desarrollo negativo”.
Explica que la meta principal de la cooperación danesa es la reducción de la pobreza, pero también “se basa en principios fundamentales de promoción de la democracia y respeto por los derechos humanos”.
Días después de conceder esta entrevista, la ministra Tornaes anunció que el recorte de la ayuda a Nicaragua en 2010 no sería de tres millones de dólares, sino de seis millones de dólares.
Recientemente estuvo de visita en Nicaragua. ¿Cómo describiría la situación en el país?
Me fui a Nicaragua para ver con mis propios ojos y escuchar con mis propios oídos y así poder hacer una mejor valoración de la situación en el país y del programa de cooperación de Dinamarca. En base a las conversaciones que tuve con los actores no gubernamentales, entre ellos las ONG, es mi impresión que la sociedad civil y otras instituciones están bajo una fuerte presión. La democracia está bajo mucha presión. La vida política está marcada por cuotas de poder, la oposición se ha sacado del juego, e instituciones democráticas como la Corte Suprema y el sistema judicial están siendo desestabilizadas. Es muy difícil hacer acciones en contra de las iniciativas antidemocráticas del Gobierno.
¿Es una situación que considere muy diferente de como era antes?
Claro que sí, por ejemplo en cuanto a la creación de los CPC (Consejos del Poder Ciudadano), los cuales considero antidemocráticos. Está bien hacer participar a la gente mediante un diálogo cercano, pero no está bien cuando se crea una estructura paralela a los municipios y se pasa fondos a los CPC. Los donantes están llegando al punto donde están obligados a trabajar con los CPC.
¿Hubo algo que le sorprendió durante su visita?
Me sorprendió que tanto la iglesia como la sociedad civil y los demás actores con quienes me encontré, se expresaron tan uniforme en su análisis de la presión que sufre la democracia nicaragüense. Debo manifestar que la política de cooperación de Dinamarca tiene que estar en línea con la política exterior, pero que también se basa en valores fundamentales, sobre la promoción de la democracia y los derechos humanos. Mis conversaciones con el presidente Ortega y sus ministros lastimosamente no dejaron esperanza de que el desarrollo negativo sea invertido.
¿Puede explicar cómo será el futuro de la cooperación danesa en Nicaragua?
En mi propuesta de ley de finanzas para el 2010 propongo una reducción de 15 millones de coronas (tres millones de dólares), basada en consideraciones profesionales sobre el programa de país. Es por ahí que estaremos. Ése es el nivel que deseamos.
La embajada danesa en Nicaragua ha elaborado una propuesta que implica menos fondos para programas estatales y más para el sector privado, a las municipalidades y a las ONG. ¿Ése es el modelo que se seguirá?
Mi visita da razón para una reestructuración adicional, para que trabajemos más con la sociedad civil, las ONG y los medios independientes. Otro elemento será un mayor enfoque en el sector privado. Al fin y al cabo, se trata de que no quiero utilizar la cooperación danesa para apoyar al Gobierno de Nicaragua y de esa manera apoyar un desarrollo negativo.
Según la propuesta de finanzas para el año 2010, los programas regionales de Danida serán clausurados en el año 2012. ¿Es una decisión que tiene relación con las reestructuraciones en Nicaragua?
No, es una decisión tomada independientemente.
¿La reestructuración que vendrá, de alguna manera será consultada con, por ejemplo, las ONG en Nicaragua?
En primera instancia, es un debate que tenemos que tener en el parlamento danés. Pero quiero subrayar que no quiero utilizar la cooperación danesa para apoyar a un —así como yo lo veo— desarrollo negativo en la democracia nicaragüense, mediante apoyo al Gobierno.
¿Cuándo se verán las primeras consecuencias?
La primera es la reducción. Ahora vamos a ver qué tan rápido podemos implementar las reestructuraciones.
¿Cuándo analizarán de nuevo la cooperación danesa?
Existe un par de fechas claves en el futuro. Una de ellas son las elecciones presidenciales en 2011.
¿Cómo reaccionó el Gobierno nicaragüense ante la noticia de recorte y reestructuración?
He expresado que me preocupa la presión que pesa sobre la democracia nicaragüense. No es sorprendente que ni el presidente Ortega ni sus ministros comparten mis preocupaciones. Creo que se puede decir, que ni el presidente ni sus ministros entendieron mi preocupación. Es por eso que digo que mis conversaciones con ellos no dejaron mucha esperanza.
Antes ha manifestado públicamente que muchos países en vías de desarrollo desean que los donantes sean menos visibles y ha hablado de responsabilidad y apropiación de procesos. Estos puntos de vista los comparte el Gobierno nicaragüense. ¿Por qué no sencillamente hacen lo que les solicita?
Eso se puede hacer cuando hay suficiente confianza entre las contrapartes y no es así en este caso. No quiero apoyar un desarrollo antidemocrático en Nicaragua. También es por eso que no hemos formado parte del grupo que brinda apoyo presupuestario. Y tampoco lo haremos mientras el desarrollo vaya por mal camino.
Ortega evidentemente opinará que eso es intromisión en asuntos internos de Nicaragua. ¿Tiene razón o no?
Es por eso que quiero manifestar que la meta principal de la cooperación danesa es la reducción de la pobreza. Pero también que se basa en principios fundamentales de promoción de la democracia y respeto por los derechos humanos.
Si estamos de acuerdo en que el desarrollo toma tiempo y requiere paciencia, ¿no le preocupa que dejemos que los acontecimientos de los últimos años afecten la cooperación danesa?
El problema es que vamos por mal camino. Es correcto que la reducción de la pobreza toma tiempo. Pero en este caso (Nicaragua) es tan evidente y expresado por tantos actores en la sociedad, que va por mal camino. Hay que recordar que tampoco es un punto de vista que solamente tiene Dinamarca.
¿Qué pasa si se pone peor? ¿Dónde está el límite de la cooperación danesa en Nicaragua?
Es una pregunta muy relevante. Si uno cierra definitivamente la caja, también elimina las posibilidades de influir en el desarrollo en Nicaragua. Y todavía tengo fe en que la democracia tiene futuro en Nicaragua.
Dinamarca ha estado presente en Nicaragua durante 28 años. ¿De alguna manera siente que podemos mostrar resultados?
Desde el punto de vista democrático, debo decir que actualmente no. Pero si uno analiza las cifras claves de la economía y los sectores sociales, la respuesta es un sí, porque ahí vamos por buen camino.
¿Dinamarca aún estará presente en Nicaragua dentro de cinco años?
No me atrevo a contestar. No me atrevo a contestar.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A