Decenas de familias, que mantienen tomados los terrenos en el “Bosque de Xiloá”, en Managua, lavan su ropa y se bañan todos los días en las aguas de la laguna del mismo nombre, contaminando este recurso natural que funciona como centro turístico. Los tomatierras alegan que no tienen alternativa, mientras las instituciones del Estado se han quedado de brazos cruzados en este caso.
LA PRENSA/ R. ORTEGA