“Take it easy, take it easy… one at time!” (cálmense, cálmense… uno a la vez). “Woman or man?” (¿hombre o mujer?)… “¡No le entiendo!”
Esto no es ningún escándalo. Se trata de los cursos de verano de inglés que 81 jovencitos nicaragüenses están recibiendo por un aporte de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua.
- En Nicaragua la enseñanza del inglés como segunda lengua forma parte del currículo de la educación.
Ejemplo de esto es Sofía Prado, de Condega. Cumplió tres años en secundaria y apenas conocía el idioma. Pero en el segundo día del curso, mostró avances impresionantes.
Los directores del curso entendieron que los maestros saben gramática, pero no hablan el inglés ni conocen su cultura, lo que representa un problema. Por eso capacitaron a 40 profesores la semana pasada.
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Los jovencitos tienen entre 12 y 19 años. Los menos avanzados son los más bulliciosos en la Casa de Retiro Tepeyac, en las afueras de Granada, a 55 kilómetros al oriente de Managua.
Hace tres días los menos avanzados apenas decían unas pocas palabras en inglés. Hoy les cuesta dar una entrevista en español, creen que todo tienen que decirlo “in english”.
A este paso, podrán tener una conversación básica fluida para cuando termine el curso, el próximo sábado.
Si es así, se habrá cumplido uno de los objetivos de la Embajada, que consiste en que jovencitos de escasos recursos económicos de Nicaragua utilicen el inglés como una herramienta que les permita acceder a mejores oportunidades en sus vidas, tanto laborales, como de educación, amistad y conocimientos generales.
Los estudiantes lo saben. Incluso los de la Costa Caribe nicaragüense, que tienen el inglés criollo como idioma materno.
“Podemos conseguir trabajo en un call center ”, afirma Abraham Alborola, de 15 años, originario de Bluefields. Su hermano Jonathan, un año mayor, asegura que han aprendido mucho inglés, puesto que el dialecto norteamericano es distinto al criollo nicaragüense, pero es el más hablado en el mundo.
Keifer Brawtigan, de 14 años, también oriundo de Bluefields, está feliz porque sólo podía leer y escribir el inglés, pero no comunicarse vía oral. Ahora no para de hablar su otro idioma.
Ellos y el resto de estudiantes están en el curso gracias a una beca ofrecida por la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua, con el apoyo del Departamento de Estado de este país, el Cuerpo de Paz, y el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano.
Lissett González, asistente de la Sección de Asuntos Públicos de la Embajada, afirmó que todo el curso cuesta 19 mil dólares, sin incluir el transporte de los jóvenes desde sus ciudades de origen. En el mismo participan representantes de 20 municipios.
Misty Ferguson, coordinadora del curso, se declara asombrada por las ganas de participar de los estudiantes, y el avance mostrado en poco tiempo. Los jóvenes tendrán mejores oportunidades en su futuro.
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