Durante dos semanas consecutivas los precios de los principales productos alimenticios de la canasta básica se han mantenido estables, a excepción del tomate que registró este fin de semana un encarecimiento.
Además, los comerciantes indican que esta semana el valor de otros como el aceite, podría aumentar.
El valor del resto de productos como frijol, azúcar, huevos, papas y carnes, está estable, lo que según comerciantes ha permitido que las ventas no se vayan a pique, pues los compradores se han inclinado una vez más por elegir productos más baratos o sustituirlos con otros que estén en temporada.
Por ejemplo, el plátano (como bastimento) es uno de los más favorables, ya que su costo por unidad oscila entre uno y dos córdobas en los mercados.
“Enero arrancó lento, pero seguro. Las personas se abastecen de los productos básicos y reducen las compras de los que se encarecen. No nos gusta subir el precio, pero a veces los proveedores no nos dejan otra salida, nosotros también salimos perdiendo si el cliente no asimila la variación de precio”, cuenta Marjourie Orozco, vendedora de granos básicos del mercado Iván Montenegro, a quien le han notificado posibles alzas en el aceite y el arroz para las próximas semanas.
Sin embargo, no se precisó el alcance de estas posibles alzas.
HACIA EL SALVADOR
“Tratamos de mantener los precios porque sabemos que enero es temporada baja, pero cuando adquirimos los productos más caros debemos aumentar el precio de manera racional para que ni el cliente ni nosotros salgamos perdiendo”, asegura Mayra Vallecillo, vendedora de productos perecederos en el mercado Roberto Huembes, quien se queja del alza repentina y drástica en el precio del tomate y desconoce la razón.
Y es que la semana pasada aún se podía encontrar la docena de tomates a diez córdobas, pero ahora el precio oscila entre 20 y 40 córdobas, dependiendo del tamaño.
La comerciantes como Karla Juárez, vendedora de tomates del Mercado de Mayoreo, resiente también el alza de este producto, pero tiene una respuesta.
“Esta semana compramos el tomate a un precio mayor porque el producto está siendo exportado a El Salvador”, explica Juárez.
“Los proveedores aseguran que tienen mejor oferta en ese país (El Salvador), se llevan el producto, quedan desabastecidos y lo que les resta nos lo dan más caro. No podemos hacer nada, más que variar el precio sin perjudicar al cliente y sin perder la inversión”, justificó.
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