La espera acabó. María Isabel Centeno, de 63 años, fue operada de la vesícula en la primera jornada quirúrgica del año, organizada en el Hospital Roberto Calderón, de Managua.
Centeno, ama de casa y habitante del barrio Larreynaga, llevaba cerca de un año en lista de espera, según confió su hija María Vega.
Hace un año, por estas fechas, Centeno había ido al hospital con fuertes dolores al lado derecho del abdomen. Los médicos la revisaron, le diagnosticaron problemas de vesícula que sólo se resolverían con una cirugía.
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Pero el hospital con tres quirófanos, hasta fines del año pasado, nunca dio abasto para que Centeno fuera operada. Su espera no fue pasiva. Mientras había chance en el centro asistencial, Centeno, agobiada por los dolores, anduvo en clínicas y consultorios privados explorando la posibilidad de operarse pagando.
Su hija dice que en las clínicas y consultorios privados donde cotizaron el valor de la cirugía de vesícula costaba entre 600 y 1,200 dólares. Eso es lo que vale ese tipo de intervenciones quirúrgicas en el sector privado, explicó el médico Ariel Herrera, director del Hospital Roberto Calderón.
Herrera detalló que la jornada quirúrgica, que arrancó el jueves y terminó ayer a mediodía, no tuvo ningún costo para las 100 personas que fueron operadas.
“Con esta jornada estamos inaugurando los quirófanos”, apuntó el médico. A partir de este mes, el hospital dispone de seis quirófanos, el doble de la capacidad que hubo hasta finales del 2009.
Para esta jornada se priorizaron las cirugías de vesículas y hernias, que son males frecuentes entre la población nicaragüense, explicó Herrera.
En la mitad de los quirófanos se operó a gente que lleva días y meses de espera. Herrera dijo que en lista había pacientes con uno o dos meses de espera.
En lista de espera todavía quedan unas 300 personas de distintas partes del país.
“Recordemos que éste es un centro de referencia nacional”, afirmó y agregó que “de aquí a marzo” esperan salir de esa lista de espera.
Martha Largaespada, originaria de Ticuantepe, llevaba casi un mes en esa lista de espera, pero el viernes entró al quirófano hacia las siete de la mañana y casi a las nueve ya estaba libre de la dolorosa vesícula.
Su hija Fátima Sánchez, de 25 años, valoró de “bien organizada” esta primera jornada en la que participaron 50 personas, entre médicos, enfermeras y personal auxiliar.
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