El moverse entre las gradas era todo un reto ayer en el Estadio Héroes y Mártires de Septiembre, de la ciudad de león, pues los aficionados leoneses llenaron casi por completo el mismo, para apoyar a su equipo en el segundo juego de la final de la quinta edición de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP).
- Entre la gran cantidad de fanáticos leoneses se encontraban dispersos muy pocos fanáticos granadinos, que pasaron inadvertidos casi por completo.
Al terminar el duelo, nadie notó la salida de los seguidores del Oriental.
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Los únicos espacios vacíos en la casa de los Leones estaban en las gradas del jardín izquierdo y en algunos de los palcos preferenciales, pero las muchas personas que no encontraron una silla disponible y que tuvieron que ver todo el duelo de pie en donde encontraron lugar, no sólo compensaban, sino que sobrepasan aquellas sillas que se quedaron sin usar.
Una vez más la barra leonesa mostró su garra, puesto que pese a que su conjunto pasó debajo en el marcador durante todo el juego y hasta el final, dieron todo su apoyo a los peloteros casi sin cesar.
Cuando era la oportunidad de batear para los leones, acompañados por los filarmónicos cantaban, daban los ya conocidos gritos de batalla y hacían sonar sus trompetas.
Entre innings, muchos simplemente se dedicaban a disfrutar de la batucada que se tocaba sobre el dogout de León, donde unas atractivas bailarinas hacían a algunos olvidar momentáneamente el partido.
En ningún momento la angustia se apoderó de los leoneses, que se resignaban a celebrar las jugadas para out de su equipo, como la que hiciera Ramón Flores en la cuarta entrada ante un batazo largo por el jardín izquierdo de Marlon Abea, al que le llegó justo a la orilla de la barda y con un salto su subió sobre ella, para un extra a sus fanáticos con el riesgo de lesionarse o causarle un problema a su conjunto.
Los esporádicos imparables de los leones fueron vitoreados al máximo, con un bullicio que llegaba a hacer casi inaudible las palabras del anunciador oficial por los parlantes.
Pero ese bullicio no se comparó al que provocó Flores, cuando conectó jonrón para empatar el duelo. Los pocos que estaban sentados saltaron de sus sillas, gritaron a más no poder y comenzaron a cantar y bailar.
Pese a que el Oriental les llegó a empatar, la barra leonesa siguió enérgica y su apoyo al equipo se vio pagado con el imparable de Dwigth Britton que le dio el triunfo al equipo.
Parecía que los cimientos del estadio cederían ante el gran festejo de los leoneses, que al finalizar el partido se tomaron varios minutos para gozar la victoria.
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