En un breve mensaje enviado a través del correo electrónico a la dirección del diario LA PRENSA, Carlos Briceño confirmó la venta de Canal 8. “Te puedo confirmar que después de varios meses de negociaciones, una importante participación accionaria de Televisora Nicaragüense S.A. (Telenica Canal 8) está siendo adquirida por nuevos socios”. En las instalaciones del canal ningún funcionario quiso brindar detalles y algunos empleados dijeron que aún no se les informaba la noticia.
En los primeros días de diciembre pasado LA PRENSA adelantó que el Grupo Alba, representado en Nicaragua por el presidente Daniel Ortega y otros dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), negociaba la compra del canal por un monto de hasta diez millones de dólares.
Y supuestamente durante los primeros días de enero de 2010 el Canal 8 pasaría a manos de los nuevos dueños.
En aquel momento Briceño negó la transacción. Lo mismo hizo Juan Carlos Ortega Murillo (hijo de la pareja presidencial), que desde hace unos meses representa al Estado de Nicaragua en la directiva de la cadena de televisión venezolana Telesur y que podría asumir alguna función en la que podría ser la nueva empresa de la familia Alba-Ortega-Murillo. Días después Briceño reconoció que había recibido propuestas de compra de varios grupos nacionales y extranjeros y que mantenía negociaciones, pero no reveló nombres ni monto de las propuestas.
BRICEÑO NO DA NOMBRES DE NUEVOS DUEÑOS
Briceño, al confirmar la venta, adujo que por razones de confidencialidad, los nombres y razón social de los compradores “contractualmente no pueden ser divulgados”, manteniendo así la duda de si el nuevo dueño es el Grupo Alba, que en el país ya posee negocios en el sector bancario, productivo, industrial, construcción, hotelero, comercial y podría haber incursionado en el campo de las comunicaciones.
Tampoco reveló el monto de la transacción, sólo dijo que “no anda ni remotamente por las cifras que algunos medios de comunicación han sugerido, sino que es considerablemente más baja considerando que Telenica acarreaba deudas importantes con bancos nacionales y extranjeros, así como deudas con entidades gubernamentales”.
Según Briceño, los nuevos accionistas prometen una programación dinámica y variada, y estabilidad laboral a los trabajadores de la empresa.
Algunos sectores han calificado ese negocio como una estrategia del Gobierno para sacar del aire los programas Esta Noche y Esta Semana que dirige el periodistas Carlos Fernando Chamorro, un disidente sandinista muy crítico del Gobierno.
CHAMORRO CUESTIONA SECRETISMO DE VENTA
Tras conocer el mensaje que Briceño envió a los medios, Chamorro cuestionó el secretismo con que se realizó la transacción. “¿Quiénes son los nuevos accionistas que compraron Canal 8 y por qué se guarda en secreto sus nombres y el origen de su capital? Evidentemente si se tratara de una empresa televisiva nacional o extranjera conocida como Ratensa, dueña de canal 10; Televicentro del 2, Teletica de Costa Rica, o TV Azteca de México lo sabríamos de inmediato y estos empresarios saldrían al frente a anunciar la transacción”, aseguró Chamorro.
Agregó que “sería una buena noticia que una empresa televisiva hiciera una inversión privada para ampliar la señal, la cobertura, el pluralismo y la calidad de la programación televisiva de Canal 8. Pero con el clima de inseguridad jurídica que hay en Nicaragua sobre las licencias, aparentemente pocos empresarios televisivos, o ninguno, se inclinaría a hacer esta clase de transacciones por temor a las acciones discrecionales del Gobierno, de manera que sólo intereses vinculados al propio Gobierno pueden tener la seguridad de comprar una licencia y una estación televisiva”.
Para Chamorro, si el capital de los nuevos dueños del canal no provienen de una empresa sino de una entidad política, o de los intereses del presidente Ortega disfrazados como entidad privada, “entonces se tata de una situación diferente, que podría tener repercusiones muy negativas y preocupantes”, no sólo para sus programas, sino también para la libertad de prensa en el país, porque si el comprador es el FSLN, tendría un impacto muy diferente en el mundo de la comunicación.
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