PARÍS/AFP
Los medios de prensa de todo el mundo ponían ayer de relieve el sabor amargo dejado por el acuerdo mínimo de lucha contra el cambio climático pergeñado en la Conferencia de la ONU en Copenhague por un grupo de potencias industrializadas y emergentes.
Muchos editorialistas sostuvieron que el acuerdo fue un “fracaso” y lo tildaron de “decepcionante”, con medidas que apuntaban sobre todo a salvar la cara de los organizadores, por no haber logrado fijar objetivos de reducción de las emisiones contaminantes.
La Conferencia se conformó finalmente con “tomar nota” del Acuerdo de Copenhague, sorteando así la imposibilidad de una adopción consensuada.
“Objetivos reducidos, metas abandonadas: Copenhague acaba en fracaso”, señaló el diario británico The Guardian, indicando que “la conferencia sobre el clima de la ONU alcanzó un débil esquema de un acuerdo global… que se quedó muy lejos de lo esperado por Gran Bretaña y muchos países pobres y deja por delante meses de negociaciones”.
“El histórico acuerdo sobre el cambio climático en la conferencia de Copenhague acabó en caos después de que algunos países en desarrollo rechazaran el plan para luchar contra el cambio climático defendido por el presidente estadounidense Barack Obama”, recalcó el Daily Telegraph.
“Muchos objetivos sin cumplir”, tituló por su parte The New York Times.
“Las potencias resuelven la Cumbre del Clima con un pacto insuficiente”, tituló en portada el diario español El País, que añadió: “Las grandes ambiciones quedarán guardadas para mejor ocasión”.
La conferencia mostró que “las potencias de este mundo son incapaces de tomar las decisiones claras y voluntarias que se imponen y no lograr más que un acuerdo de mínimos que apenas salva las apariencias”, valoró el francés Libération.
En Dinamarca, país organizador, la prensa estimó que la cumbre dejó en evidencia la emergencia de un nuevo orden mundial, con China que rechaza ceder frente a Estados Unidos e impone su condición de superpotencia. “La caótica reunión climática reveló que Washington no decide más y que ya no hay consenso político entre los países del mundo”, estimó el diario Politiken.
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