La semana pasada el jefe del Ejército de Nicaragua, general Omar Halleslevens, al ser consultado sobre la reforma a la Normativa Interna Militar (NIM) que cambia el plazo para el retiro de algunos oficiales, negó que existiera y la atribuyó a “especulaciones” de gente “que se cree sabia”.
- Javier Meléndez Quiñónez, asesor del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), considera que con la nueva normativa dentro de unos años el Ejército de Nicaragua será el que tenga el mayor número de generales y buena parte de los impuestos se invertirá en pagar sus salarios.
“El problema es que no sólo se alarga el período de retiro, sino que se deja indefinido. La posibilidad de que se queden hasta que quieran es totalmente discrecional”, dice Meléndez, quien admite que no se puede afirmar que la decisión tenga un trasfondo político.
Sin embargo, advierte que no se puede negar que el presidente Ortega se siente cómodo con oficiales que tuvieron sus mismas vivencias, con quienes comparte la identidad histórica de la guerrilla.
”Esa gente le puede garantizar la posibilidad, quizás que a mediano o largo plazo (el Ejército) comience a ver el mundo a como Daniel Ortega lo ve… Por ejemplo que revise sus relaciones con Estados Unidos o que tuviera un rol más determinante en sus relaciones con Venezuela o con Irán”, advirtió Meléndez.
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Sin embargo, este martes la reforma fue oficializada a través de su publicación en el diario oficial La Gaceta.
“No le tengamos temor al comportamiento de la institución, no le busquemos peros, no le busquemos qué sé yo, puntos y coma, porque la carrera ya está establecida… No se han dado esos cambios”, aseguró en aquel momento Halleslevens.
Al indagar sobre las posibles causas que estarían propiciando la reforma, agregó: “Este país es el país de las especulaciones y de los sabios; muchos aparecen sobre especulaciones, especulando al cuadrado y aparecen como si estuvieran diciendo una gran verdad, como si fueran los sabios, entonces agarran poses y comentan y aparecen en la televisión y aparecen en los medios, entonces hipótesis, variantes, ésas son especulaciones que si hablamos otra vez de ellas entonces serían especulación al cubo. Dejémoslas que se queden al cuadrado”.
Ayer LA PRENSA consultó al vocero de la institución, general Adolfo Zepeda, por qué ocultaron la información, y éste aseguró que Halleslevens no mintió porque el miércoles por la noche, cuando se le hizo la pregunta, todavía era una “especulación”, pero a la mañana siguiente el Consejo Militar se reunió, se les hizo la consulta y se aprobó la reforma que el viernes fue enviada a La Gaceta para su publicación.
Hay quienes opinan que la reforma fue promovida por el presidente Daniel Ortega, para garantizar la permanencia de generales que surgieron de la guerrilla sandinista, ya que en dos oportunidades se refirió a la “flexibilización de las normas” de retiro de oficiales del Ejército y la Policía.
Para Javier Meléndez Quiñónez, asesor del Programa de Seguridad y Democracia del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), la reforma da excesiva discrecionalidad para que haya una autopercepción de que un “clan del Ejército” es “absolutamente imprescindible para la institución”.
Considera que el nuevo panorama permitirá que los Generales, que el jefe de la institución considere imprescindibles, podrían quedarse hasta su muerte, matando así el incentivo de la carrera de los nuevos oficiales. “Si un clan de generales decide quedarse por tiempo indefinido, se produce un profundo desincentivo a esa aspiración que tiene la nueva oficialidad de tomar los mandos del Ejército”, advierte Meléndez.
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