La tranquilidad habitual de súbito se quebró en el restaurante San Juan de la Selva, en Managua.
Miembros de la Dirección de Investigaciones Económicas de la Policía Nacional y funcionarios del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) llegaron al lugar con una sola misión: decomisar un puma y un jaguar que ahí estaban enjaulados.
Una denuncia anónima recibida por la Policía Nacional fue el detonante de la situación, la que se volvió un poco tensa cuando María García, esposa de Vittorio Fassinari, dueño del negocio y los felinos, pedía una explicación de por qué se llevarían a los animales criados desde pequeños.
- De acuerdo con María García, los felinos fueron comprados en una de las calles de Managua en 1991. El precio de los animales dijo no recordarlo.
“Cada quien tiene sus gustos, él no los tiene por quererlos tener, sino que cuando los agarró los andaban vendiendo y estaban chiquitos y como él ha tenido un gran sentido humanitario con el país, con los animales también, me dijo: ‘Qué pecado, estos animalitos tiernitos los sacaron de la selva y ve donde están’, entonces a quien deberían de haber mandado a la cárcel no es a mi marido, sino a la gente que los vende”, concluyó la señora.
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BIEN CUIDADOS
“Desde 1991 tenemos estos animales, desde que abrimos el restaurante, el doctor Eduardo Sacasa, del Zoológico Nacional, ha sido su veterinario, los alimentamos bien, les compramos cajas de carne, han estado mejor cuidados que en la selva”, dijo García.
Los animales sirven de distracción para quienes llegan al restaurante a comer o incluso para los que sólo pasan por el lugar, agregó la señora García.
NO ES PERMITIDO
De acuerdo con Xiomara Cajina, especialista en Fauna Silvestre del Marena, estos animales son especies en peligro de extinción, razón por la cual se prohíbe que estén en este tipo de condiciones, aunque desde hace mucho tiempo se ha vuelto una cultura por la falta de rigidez en la aplicación de las leyes sobre esta materia.
A pesar de esto, mencionó que durante el proceso investigativo sobre la tenencia de los felinos puede existir la posibilidad que éstos regresen a sus dueños.

Cajina dijo que Marena ha retomado con fuerza la protección de la fauna nacional, y como una muestra es que ya se condenó a seis meses de prisión a una señora que comercializaba de manera ilegal diversas especies de chocoyos e iguanas.
“Como Marena va a determinar si ellos tenían algún permiso para tener los animales, porque son especies que se encuentran en peligro de extinción, si ellos tienen permiso y en dependencia del estado en que estén es posible que se les puedan devolver, pero eso significa todo un detallado proceso administrativo”, indicó la funcionaria del Marena.
Según María García, los animales han estado bajo su protección todo este tiempo, porque el Marena, en años anteriores, había comprobado el cuido que le dan.
La señora cree que la denuncia viene de personas que quieren hacerle algún daño a su familia, aunque no señaló quiénes pueden ser.
Por el momento los dos animales permanecerán en el Centro de Rescate que tiene el Zoológico Nacional, situado en el kilómetro 16 de la Carretera a Masaya.
Ayer mismo se conoció que Vittorio Fassinari tenía en su vivienda dos pumas más, los que también fueron decomisados por la Dirección de Investigaciones Económicas de la Policía Nacional y el Marena.
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