Por Doctora Carla Fjeld
Mantener el peso deseado es beneficioso para la belleza y la salud. Adultos con sobre peso aumentan el riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, presión alta, ansiedad y apnea del sueno. Y es por eso que se trata de identificar los factores que predisponen la gente a un peso excesivo.
Uno de los factores llamativos es la comida procesada con altos contenidos de sal, azúcar, y/o grasa.
En los últimos cuatro o cinco décadas, hemos visto un cambio en el tipo general de comida consumida de aquella natural y producida cerca del consumidor a comidas que no son de la producción local, que viajan dos mil millas entre la producción y el consumidor y que son procesadas con químicos, azucares, sal y grasa.
La ventaja de la comida procesada es que se mantiene meses sin refrigeración, pero dicha ventaja tiene un costo tremendo. Usando técnicas científicas para estudiar químicos producidas en el cerebro, se descubrieron que con el consumo frecuente de dichas comidas procesadas en la juventud, establece una dependencia, una adicción que es muy parecido a aquella dependencia a las drogas como la cocaína.
Una vez que el hábito esté establecido, el cerebro manda que la persona sigue deseando este tipo de comida, y así, predispone al sobrepeso y a las enfermedades crónicas. A parte de su efecto neurológico, la comida muy procesada requiere mucho menos tiempo para masticar que aquellas naturales.
En segundos, es fácil de comer cientos de calorías en comida procesada, pero desafortunadamente, esta cantidad de calorías requiere una hora o más para gastar, y si no se gasta, se guarda como peso y grasa.
Restaurante Ola Verde
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