Son las 3:20 de la tarde. Aunque faltan casi dos horas para que abran el altar que ha instalado el INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social) en honor a la Virgen María, en la avenida Bolívar, el desborde humano no se ha hecho esperar.
En cada uno de los 12 altares que hay en la avenida suenan cantos para la Virgen. Es el mismo ambiente cada tarde, desde que empezó la novena el pasado 28 de noviembre.
Carla Muñoz, de 19 años, está sentada en el pavimento de la Bolívar esperando a que abran el altar del INSS y le repartan algo.
Ella, desempleada y con un hijo pequeño, espera que sea algo bueno, algo que sea útil.
Hasta ahora, las Purísimas de los días anteriores, en la misma avenida, no la han decepcionado. Le han dado provisión (arroz, azúcar, aceite, espagueti y jabón) y artículos plásticos como panas y picheles.
“Han estado buenas. La mejor fue la de la Catedral”, dice Muñoz, quien vive en el barrio Camilo Ortega, en el Distrito Tres y está en compañía de su suegra, Rosa Amelia Gutiérrez.
“Medio nos ayudamos con lo que dan”, dice Gutiérrez, quien todos los días ha venido a la Bolívar con su nuera y tres nietos.
Frente a ellas hay una fila de piedras, pedazos de bolsos y sacos, sombrillas que representan el lugar de cada persona y que evocan a las largas colas en los puestos de Enabas, en la década de los ochenta.
Muñoz, que carga gorra para protegerse del sol, sabe muy bien cuál es su piedra. “La que está detrás de la botella plástica de Coca-Cola”, dice.
Mientras ellas esperan, alrededor del altar un grupo mujeres con camisetas del INSS acomoda los sacos donde están los paquetes que van a repartir al final de la tarde.
Una trabajadora dice que los paquetes contienen un pequeño AFA (arroz, frijoles y azúcar).
Es lo que reparte la mayoría de las instituciones, más jabón, aceite. En el altar de Telcor (empresa de Telecomunicaciones) están listos unos ocho mil paquetes, que se irán en las manos de gente necesitada como Muñoz, en un lapso de hora y media.
“Empezamos a las cinco y media y a las siete ya hemos terminado”, dice una funcionaria.
A esa hora, Muñoz, que ha hecho fila desde las 10 de la mañana, se irá recompensada con su paquete de comida.
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