Ruinas de León viejo al fondo el volcán Momotombo. LA PRENSA/Archivo.

Monedas de la reconquista

Un pasaje curioso de la historia, las monedas del tiempo de la Reconquista Española encontradas en León Viejo en 1905.

 Eddy Hühl Aráuz

La colega investigadora norteamericana Kim Swan Guzmán me envió esta interesante nota periodística publicada el 5 de noviembre de 1905 en el diario San Francisco Chronicle de California.

El artículo dice que un señor Ernest Forbes, quien después de su visita en 1905 a Matagalpa y León, entre otros lugares, encontró en el poblado de Momotombo unas ruinas que habían sufrido derrumbe en un terremoto diez meses atrás. Cuenta Forbes que los nativos ocupaban ese lugar como un establo de ordeño, y él vio ruinas de paredes antiguas de ladrillos; en una de ellas un nativo encontró enterrada una tinaja de barro que tenía en su interior monedas de oro y plata antiguas, raras y de gran valor.

Agrega Forbes que preguntando a un señor del lugar le dijo que esas ruinas estaban allí desde tiempos inmemoriales, pero que el terremoto del pasado mes de enero de 1905 había derrumbado parte de esas masivas paredes.

Algunas de las monedas eran tan grandes como las monedas de oro de dólar americano, y se notaba que le habían raspado los bordes para sacarles un poco de polvo de oro. La moneda más vieja era un real de ocho. La fecha 1291 se puede descifrar debajo de la denominación 8 R y algunas letras que no se pudieron descifrar, pero la primera definitivamente es una H. En el otro lado de la moneda tenía el Escudo de Armas de Castilla y León. Las otras monedas eran de plata de 1314 y tenían en una cara el mismo Escudo de Armas y en el otro una mitra de obispo con una corona encima.

Todas las monedas habían sido hechas a mano y martillo. Sabe que no fueron hechas en fábrica porque las primeras monedas acuñadas en España fueron en el año 1535, éstas eran fabricadas por medio de dados o cuños, cada uno con el diseño de una cara de la pieza en negativo.

Dice que la época de las monedas que encontró, el rey de Castilla (quien anteriormente había estado refugiado en las montañas de Asturias) ya había recuperado de los moros parte de Castilla y León, y hacían monedas de oro para financiar la guerra contra los moros. Las monedas tenían más de 600 años de antigüedad y debieron estar allí en Momotombo desde principios de la Colonia, que debieron haber pertenecido a alguien culto y rico como un Obispo o un Gobernador que las guardaba celosamente.

Posiblemente las habían escondido en las paredes de la iglesia para protegerlas del robo durante los ataques de piratas que entraban hasta León viniendo de la Mar del Sur (Dampier, Morgan, etc.) Cree Foster que eran del tiempo “ when Spain was Spain and Europe shook under the trend of her armies… when gun power had no part in the art of war ”.

Menciona también, esta vez irónicamente, que estuvo en Matagalpa cuando estaban celebrando un aniversario más de la batalla en que 400 nativos derrotaron a 30 filibusteros, y que Nicaragua tenía en ese tiempo el mejor presidente de toda Centroamérica: “Zelaya está construyendo caminos, estableciendo escuelas, poniendo barcos a vapor en los lagos, en varias maneras avanzando en interés y prosperidad de su país”.

Creo que existe la posibilidad de que Foster esté en lo correcto, los dueños deben haber sido un Obispo o el Gobernador de Nicaragua, y hayan conservado esas valiosas monedas como tesoro familiar de la Guerra de la Reconquista, y es comprensible que sus herederos las hayan querido proteger trayéndolas consigo a las Indias Occidentales y guardándolas con celo en un jarrón de barro, y para que no fueran a parar a Londres, París o Amsterdam, debieron esconderlas dentro de las paredes de una de las primeras catedrales de América, e irónicamente 295 años después fueron desenterradas por un terremoto, encontradas y vendidas por un posible descendiente a aquellos conquistadores, y fueran a parar a San Francisco, California, donde posiblemente se encuentren protegidas en algún museo.

La Prensa Literaria

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