Auxiliadora Rosales
Garraspear, mover un ojo, moquear, levantar una ceja, parpadear y mover un hombro de manera constante, son los tics más frecuentes que se instalan o aparecen durante la niñez, pero también pueden presentarse a cualquier edad.
“Son movimientos motores involuntarios que aparecen cuando hay un estado altamente ansioso. Están totalmente ligados a los niveles de ansiedad o también pueden ser por un alto estado de estrés”, expresa la sicóloga Mariana Aburto.
Explica que los tics son una forma de liberar las ansiedades o estrés igual que a otras personas les da por comer mucho, por tener insomnio o por tomar constantemente gaseosas. Son un mecanismo de defensa para bajar ansiedad y que se agravan en condiciones de estrés, ansiedad, irritabilidad y fatiga.
Adulto con responsabilidad
Para la especialista, los padres, profesores y otros adultos, inciden en esta problemática que afecta más a niños que a niñas. “Los tics en los menores son muy usuales, porque el adulto es muy vertical, tiene el poder, manda y orienta al niño, pero muchas veces las formas que usan son formas que estresan. Los niños sienten miedo al grito, a la faja, al golpe. Sabe que por cualquier situación que haga y que no está aprobada por los adultos inmediatamente viene el castigo y sobre todo aquellos castigos físicos”, comenta Aburto.
La edad
De acuerdo con Aburto, este problema se manifiesta con más frecuencia a partir de los 3 años, cuando tienen mayor capacidad de elaborar. “Debido a que conforme los niños van creciendo tienen más problemas que no necesariamente saben manejar”.
Añade que “el niño está ante una situación amenazante, donde no tiene ninguna defensa, está imposibilitado frente a los mayores y eso le crea ansiedad. Esto puede llevar a los niños a conductas regresivas y pueden volver a orinarse o defecarse”.
Por imitación
De acuerdo con la sicóloga Aburto, hay padres que tienen tics y los niños lo adaptan por modelaje de los padres.
Pero también hay muchos tics transitorios que desaparecen, también hay manifestaciones de “enjambre de tics” que habitan en el cuerpo.
No es una enfermedad
El siquiatra Luis Santiago del Palacio expresa que los tics no están catalogados como enfermedad, están clasificados con algo que es menos que enfermedad que se le llama: desorden.
“Los tics no se encuentran entre la clasificación internacional de las enfermedades. Pueden aparecer a cualquier edad, en niños y adultos, y puede desaparecer y reaparecer nuevamente”.
Del Palacio precisa que “hay estudios que indican que todos los seres humanos en algún momento de la vida tuvimos un tic”.
Para este siquiatra los tics se pueden considerar como un hábito recurrente. “Es algo a lo que yo me acostumbré, que es recurrente y se repite. Es voluntario y no obedece a ningún daño orgánico, sólo los movimientos involuntarios se deben a daños cerebrales y los tics no responden a daños cerebrales, sólo aparecen en situaciones de inseguridad, miedo”.
Asegura que “un neurólogo le puede hacer un examen y si no hay daños cerebrales que sean las causas del movimiento, lo cataloga como tic y lo refiere a salud mental para que lo vea un sicólogo o un siquiatra”.
Según el siquiatra, los tics no necesitan tratamiento farmacológico, “hay medicamento para el espasmo muscular o el mal de Parkinson, pero para los tics, no porque son voluntarias, aparecen en situaciones traumáticas y cada vez que esté en una situación que lo ponga en peligro de forma involuntaria se disminuye la ansiedad haciendo movimientos repetidos de cualquier parte del cuerpo, pero con mayor frecuencia en la cabeza, hombros, manos, ojos y nariz ”.
Doble trauma
Tener un tic por lo general causa vergüenza, alejamiento social en la persona, porque está consciente que no lo puede evitar y lo que hace es ocultarlo con otros movimientos que normalicen la situación. “La persona que padece un tic enmascara la situación y se vuelve un problema social que termina por alejar a la persona”.
Poca consulta
El doctor Del Palacio señala que por problemas de tic son pocas las personas que asisten a las consultas. “Los padres prefieren ignorar este problema de sus hijos y hasta lo ven como algo sin importancia porque no duele, ni da calentura, entonces así dejan a los hijos”.
Para el especialista una manera de ayudarle a la persona es ponerla frente al espejo para que vea lo que hace y tome conciencia de la situación.
Enjambres
La sicóloga Mariana Aburto precisa que éstos movimientos conocidos como tics , de deben superar porque sino se instalan a lo largo de toda la vida del individuo o , peor aún , pueden aparecer enjambres de tics que habitarán en todo el cuerpo.
“Los únicos responsables son los padres de familia. Ellos deben apoyar a sus hijos y elevar su autoestima”
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