Sólo el 0.02 por ciento de las personas que tienen alguna discapacidad física van a la escuela, según la Asociación de Discapacitados Físico Motores de Nicaragua (Adifin). En Nicaragua, según cifras oficiales, el 10.3 por ciento de la población nacional es discapacitada.
El estudio sobre accesibilidad, que realizó Adifin en cien escuelas de Managua, reflejó que sólo el uno por ciento de las escuelas disponen de un semáforo peatonal, el 32 por ciento posee reductores de velocidad, sólo el 38 por ciento de las escuelas disponen de rampas o andenes.
El nivel de seguridad vial de estas escuelas es deficiente en un 65 por ciento.
“Esto limita a los discapacitados. Dentro de las escuelas hay 399 alumnos discapacitados de los 153 mil que contiene el sistema, eso significa el 0.02 por ciento de la cantidad de estudiantes, es una cifra lamentable, el 10.3 por ciento de la población nacional tiene discapacidad y deberían de haber 15 mil alumnos con discapacidad en las aulas”, sostuvo Sergio Romero, arquitecto de Adifin.
SISTEMA EXCLUYENTE
“En las escuelas no hay baños para discapacitados y las dimensiones de las aulas no son las adecuadas, cada aula debería de tener dos metros cuadrados por alumno y en cada una debería de haber 30 estudiantes y aquí hay más de 40 por aula”, precisó José Antonio Gutiérrez, director de Adifin.
Aunque no disponen de las cifras específicas sobre los niveles de deserción escolar de las personas discapacitadas, Romero señaló que la deserción es alta por la exclusión.
“Tenemos un sistema excluyente por las barreras arquitectónicas y sociales, las escuelas normales no están actualmente sus currículas listas para aprender el lenguaje de señas, leer textos braille y para poder tratar la condición y educar de manera integral y con educación de calidad a las personas con discapacidad, las universidades no poseen rampas, la más accesible es la Upoli”, dijo por su parte Romero.
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