¿Quién no recuerda con ternura esa noche en la que junto con las compañeras de generación se vistieron de gala para su baile de graduación? Esa noche y el día de la boda son como dos pausas en la vida, en la que se acaba algo para iniciar algo grande. Sacás el bachillerato y te enfrentás a la realidad de la vida.
Yo me gradué en la época en que todas nos vestíamos de blanco. Desfile muy formal con el papá, vals y todo. Las costumbres han cambiado, pero lo que definitivamente se mantiene es que el vestido para esa noche debe ser especial, para muchas es una decisión muy importante, porque es una proyección de su propia personalidad.
La búsqueda del vestido soñado inicia a veces al mismo tiempo que el ciclo lectivo aunque el baile sea en ¡octubre o noviembre!
TANTOS ESTILOS COMO PERSONALIDADES
Para ayudar a su hija a encontrar un vestido que haga juego con su personalidad, siga leyendo y no olvide que éste es el gran día de su pequeña.
La Princesa: Ella escogerá un vestido de cuento de hadas, vaporoso, que destaque su pequeña cintura y que la haga lucir como una muñeca, muy femenina en el sentido clásico. El talle en la cintura con una enagua amplia con “can-can” que hace que el vestido se vea aún más glamoroso.
La Sofisticada: Ella, a pesar de la opinión de su mamá, querrá ir de negro o escogerá cualquier otro color, pero que no la haga pasar inadvertida. Buscará un vestido ajustado al cuerpo que destaque su figura. Querrá diseños originales sin caer en extravagancias: strapless, drapeados muy ajustados, escotes ranglán, algún detalle muy “fashion”; una cola que le dé porte de reina, pero no demasiado larga para poder bailar; una combinación de texturas, unos pliegues muy bien puestos. Ella se detiene en los detalles que remarquen la originalidad de su estilo.
La Sexy (sin caer en lo vulgar): Ella muchas veces se enfrenta a su papá o a su abuelita, quienes muestran su preocupación de lanzar al mundo tan pronto a la que para ellos sigue siendo su niñita. Sin embargo, ella se siente ya toda una mujer. Es la muchacha que tiene muy buena figura y muchas curvas y puede hacer ostentación de ellas. Buscará escotes, espaldas profundas, telas ajustadas y colores vibrantes.
La Práctica: Ella quiere brincar, bailar y gozar en grande esa noche, pero además, sacarle partido a ese vestido en otras ocasiones. Escoge entonces un vestidito corto, femenino. Podría ser con falda abuchada o muy ajustada, pero que permita libertad de movimiento. Busca también diseños originales, pero quiere sobre todo sentirse bien. Y no es para nada una selección equivocada. Si echamos un vistazo a esos iconos de la moda que son las actrices, vemos muy fuerte la tendencia del “mini vestido” aún para galas.
UNA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
El vestido para la graduación es, entonces, algo más que un vestido. Es una declaración de principios: “Yo soy así”, “Yo quiero ser así”, “Yo quiero que me vean así”. ¿Y las mamás? Pues a guiarlas y apoyarlas para que se vean divinas en esa noche especial.
*La autora tiene un doctorado en Teoría de la Comunicación y es propietaria de Galatea Moda de España, Galerías Santo Domingo.
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Olga Picado Gätgens *
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