Rosario Ortiz, originaria del municipio de Boca de Sábalo, Río San Juan, pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua y a la Policía Nacional solicitar a las autoridades de Costa Rica la extradición de Alexander Flores Bravo, quien a punta de machetazos le quitó la vida a Inés Antonia Ortiz y su hija Ana Rosa Martínez, el pasado 12 de noviembre, en una comunidad de ese país.
Ortiz, quien es hermana de Inés Antonia y tía de Ana Rosa, expresó, visiblemente adolorida, que sentía miedo de que las autoridades de Costa Rica dejaran en libertad a Flores Bravo por la xenofobia que existe en esa nación contra los nicaragüenses.
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La mujer relató que apenas dos meses habían pasado desde que Inés Antonia decidió ir a Costa Rica a ver a su hija Ana Rosa, luego que ésta huyera de su casa hacía dos años con su novio (Alexander Flores Bravo), quien se convirtió “al poco tiempo en su peor pesadilla”.
Según Ortiz, Ana Rosa, de 17 años, era víctima de maltratos físicos y verbales por parte de Flores, quien también es nicaragüense.
“Lo que tengo miedo es que ellos (las autoridades de Costa Rica) dejen en libertad a ese hombre, porque pueden minimizar la muerte de mi hermana y mi sobrina sólo porque ellas son nicaragüenses”, expresó.
Por tal razón, Ortiz pide que el hombre sea juzgado en Nicaragua para garantizar justicia.
ESTABAN EMBARAZADAS
La mujer relató que después de dos años de desaparición en el pueblo, Flores Bravo llegó donde la madre de Ana Rosa a pedirle que fuera a Costa Rica para que cuidara de su cónyuge, quien estaba embarazada y le faltaban 15 días para dar a luz.
También Inés Antonia estaba embarazada y aunque inicialmente se negó ir a Costa Rica, debido a que su mamá estaba enferma a raíz de la muerte de su papá, Flores la convenció y se la llevó a Costa Rica.
Al parecer madre e hija lograron huir de los maltratos de Flores Bravo, pues días antes del trágico suceso éste llegó a Nicaragua a buscarla y al ver que no se encontraban en el país regresó a Costa Rica.
Fue hasta el 12 de noviembre cuando Rosario Ortiz y su cuñado vieron por la televisión que ambas mujeres habían sido asesinadas por Flores, quien posteriormente de manera fallida intentó quitarse la vida.
“A nosotros se nos hace más fácil que aquí (en Nicaragua) se haga justicia, porque en Costa Rica no confiamos”, añadió Ortiz.
Los cuerpos de ambas mujeres fueron repatriados el pasado viernes y enterrados ayer.
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