El venezolano Carlos Ponce, coordinador general de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia, sabe en carne propia los efectos que tiene el cambio de las leyes y las reglas del juego para facilitar la reelección a gobernantes con una visión “mesiánica”, porque Hugo Chávez lleva once años a cargo de esa tarea en su país.
“La reelección no es mala”, aclara Ponce mientras se acomoda en la silla de la que se levantó para saludar y presentarse. “El problema —continúa— es cuando alguien que está en el ejercicio del poder decide cambiar todas las reglas del juego, modificar la Constitución o basarse en interpretaciones constitucionales para quedarse en el poder y aprovecharse de él para quedarse ahí. Eso es lo malo”.
En esa tendencia él también ubica a Bolivia, Ecuador y Colombia, donde recuerda que sus gobernantes han reformado las leyes para buscar la reelección, dejando a Nicaragua el dudoso mérito de “innovar” con una interpretación de la Constitución, que “es un método que no se había visto en la región”.
Ponce está convencido de que “estos tiranos”, que vienen surgiendo para aprovecharse del poder, actúan en contra del Estado de Derecho y la Carta Democrática Interamericana, mientras merman las posibilidades de una democracia verdadera en sus países, al margen de que sus gobiernos sean de “izquierda” o de “derecha”.
- A propósito de la concentración de poder político y económico de Hugo Chávez en Venezuela, Carlos Ponce estima que la concentración del poder económico alrededor del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, inició antes de que él ganara las elecciones presidenciales del 2006, y recuerda cuando comenzó la cooperación petrolera a través de las alcaldías del FSLN.
Para él, el tema de la cooperación de Chávez consiste en que los países aliados “traen las empresas del Alba que son las únicas que participan y además les permite dar plata entre todos los seguidores del régimen, que nadie contabiliza y nadie sabe qué hay por detrás”.
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El coordinador general de la Red, que reúne a más de 167 organizaciones de las Américas, visita nuevamente Nicaragua para participar en un foro sobre las consecuencias que tiene la reelección para la democracia en América Latina, en el que participará junto al guatemalteco Pedro Trujillo y el nicaragüense Cairo Manuel López. LA PRENSA aprovechó su visita para conversar con él previo a la conferencia que dictará hoy a las 6:00 de la tarde en el hotel Hilton Princess, de Managua.
Ponce contesta que las características a las que responden los gobernantes de estos países es al caudillismo. Este tipo de gobernante “cree que él es el único que puede resolver los problemas del país, que él es el único que puede salvarlo o sus grupos enriquecidos alrededor del poder también necesitan conservar sus parcelas de poder”, precisa Ponce.
Dice que eso es lo que ocurre en Venezuela, donde confirma que alrededor de Chávez lo que existe es una estructura de poder económico, en el que la gente que está con Chávez busca enriquecerse y el mandatario venezolano gobierna para “su propia élite”, mientras —reclama— “el país no tiene agua, no tiene luz, no tiene comida, ni libertades en lo más mínimo”.
EN TODOS LOS NIVELES
La primera de las consecuencias que Ponce advierte entre estos nuevos regímenes autoritarios es en el nivel de la sociedad, en el que dice como cuando éstos “cierran las opciones posibles para la alternabilidad en el poder, se dejan abiertas las puertas a los extremos”.
“Cuando hay uno solo que gobierna y uno el que se eterniza, simplemente se cierra la posibilidad de una madurez política en la fórmula política y agota el modelo democrático. (Se) abren simplemente las puertas al autoritarismo y a respuestas violentas por parte de la sociedad civil”, dice.
También en el nivel económico sostiene que para los grupos empresariales “ya no tiene sentido ninguna actividad privada que no dependa del Estado”, porque estos regímenes también pasan por encima de las libertades económicas.
“Si es más fácil tener relaciones con el mandatario autoritario de turno, para qué (se dicen) uno va a trabajar siguiendo la ley, porque el Estado de Derecho ya no existe (…), se está demostrando que el poder lo tiene el Presidente para reelegirse y se sigue el juego al tirano de turno y se está bien con el Gobierno”, explica Ponce.
No obvia el impacto que los mismos tienen en el ámbito internacional, donde considera que éstos pierden legitimidad como gobiernos democráticos y entre ellos van integrando una “especie de cofradía del mal”.
“Veamos en el caso de Venezuela cuáles son sus aliados naturales: Irán, Bielorrusia, Zimbabwe, Rusia, o sea los países que dice uno son los menos libres que hay”, ejemplifica.
Ponce no duda que las libertades van de la mano con la democracia y el desarrollo y cita los casos de Chile o Brasil, donde sus presidentes, Michelle Bachelet e Ignacio Lula, han renunciado y condenado la reelección presidencial “y a pesar de los altos niveles de popularidad con los que gozan”, dice.
Para Ponce, los mandatarios de la región que buscan perpetuarse en el poder tienen una visión equivocada del buen gobierno y optan por una visión pseudoideológica sin sentido. “Ellos —dice— hablan de algunas frases sin sentido, pero al final sin contenido real. Hacen una figura a su imagen y semejanza de todo el poder: el poder son ellos y la unión entre el Estado, el Gobierno y el pueblo son ellos, una figura mesiánica (…) y abren el espacio para las peores corrupciones”.
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