SAN JOSÉ/AFP
El gobierno de Costa Rica suspendió hoy los permisos para que ciudadanos extranjeros porten armas de fuego de cualquier calibre, en respuesta a una ola de inseguridad que vive el país, agobiado por bandas de delincuentes comandadas por foráneos.
El ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, informó al canal 7 de televisión que se giró la orden a las autoridades y que se hará una revisión de los permisos entregados a la fecha.
«No habrá más permisos para los extranjeros», para que porten armas de fuego, dijo Arias, hermano del mandatario Oscar Arias.
El acuerdo lo tomó el gabinete en pleno en el Consejo de Gobierno que se realiza los miércoles.
La inseguridad, junto con la pobreza, es uno de los problemas que más golpean a la sociedad costarricense, según el último informe sobre el Estado de la Nación difundido ayer.
También ayer, un oficial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) -la policía judicial- fue ultimado a balazos por una banda compuesta por jamaicanos, cuando intentaban capturarlos por sospechas del crimen de una universitaria de 20 años, asesinada por disparos el jueves pasado.
El director del OIJ, Jorge Rojas, reconoció que muchos extranjeros, favorecidos por endebles leyes migratorias en el país, ingresan y compran armas y se dedican a actividades criminales, como narcotraficantes y matadores profesionales, entre otras.
«El país está en una línea de inseguridad tremenda», reconoció Rojas en una entrevista en la televisión local, aunque admitió que la mayoría de delincuentes son nacionales.
Los extranjeros «están agrupados con nacionales y forman grupos muy violentos», y muchos huyen de sus países porque están identificados por las autoridades, explicó.
Rojas dijo que muchos extranjeros llegaron y contrajeron matrimonio con nacionales, lo que les permite permanecer en el país.
«Los extranjeros, con sus armas, están tomando un poder tremendo en este país», lamentó Rojas.